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HispaniaHispania era el nombre dado por los Romanos a la Península Ibérica, y a dos de las tres provincias romanas que crearon ahí: Hispania Baetica e Hispania Tarraconensis (siendo la tercera Lusitania). Posteriormente se le unió Mauritania Tingitana.
Hispania y sus habitantes
El término Hispania es latino, el término Iberia es exclusivamente griego. Decir español por iber o por hispanus es cometer una falta de pertenencia pues lleva consigo diferencias de época y de ambiente.
En los textos que se conservan de los romanos éstos emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez hacia el 200 adC por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los textos conservados de los griegos éstos emplean siempre el nombre de Iberia.
Se sabe que los fenicios y los cartagineses llamaron a la Península con el nombre de Span o Spania, con el significado de oculto (país escondido y remoto). Existe otra versión de que el nombre proviene del término fenicio I-shphanim que literalmente significa: 'de damanes', (shphanim, es la forma plural de shaphán, 'damán', Hyrax syriacus) que fue con este vocablo con el que los fenicios decidieron, a falta de un nombre mejor, denominar al conejo, Oryctolagus cuniculus, animal poco conocido por ellos y que abundaba en extremo en la península. Otra versión de esta misma etimología sería Hi-shphanim, 'Isla de conejos' (o, de nuevo literalmente, damanes). Por otra parte no era el único bicho que llamaba la atención por su abundancia. Los griegos llamaron a la Península Ophioússa que significa 'tierra de serpientes', y lo cambiaron por Iberia, pues iber era una palabra que escuchaban constantemente entre los habitantes de la península. Es un término geográfico pero no se le puede asignar en concreto al río Ebro pues se encontraba esta palabra también por toda la Andalucía actual. Algunos lingüistas piensan que significaba simplemete río. En realidad no se sabe bien.
Gran parte del conflicto entre cartagineses (fenicios) y romanos tuvo como escenario las tierras de Iberia, la Península. El conflicto se manifestó en lo que se llamaron guerras púnicas y que terminaron con el triunfo de Roma. Entonces los romanos tomaron contacto con Iberia, pero para denominarla eligieron el nombre que ellos oían a los cartagineses, Ispania, al cual más tarde añadieron una H, como también añadieron una H a Hiberia. Además de la H utilizaron el plural, Hispanias, como utilizaron el plural en las Galias. Fue la primera provincia donde los romanos entraron y la última acabada de dominar por Augusto.
Los romanos dividieron al principio las Hispanias en dos provincias (197 adC, regidas por dos pretores, la Citerior, al norte del Ebro, y la Ulterior al sur.
Las largas guerras de conquista duraron dos siglos; es lo que se conoce como romanización. Con la conquista se cortó el curso de la civilización indígena que fue sustituida por la heleno-latina. A través de estos dos siglos hubo muchos conflictos:
: - Guerras de independencia en que los iberos y otros pueblos (primeros pobladores de la península) fueron poco a poco vencidos y dominados a pesar de las grandes gestas protagonizadas por la ciudad de Numancia o por el caudillo Viriato y otros.
: - Guerra dirigida por Sertorio, pretor de la Hispania Citerior, desde donde desafió con éxito el poder de Roma.
: - Guerra civil entre César y Pompeyo, que se llevó a cabo en gran parte en territorio de Hispania.
: - Campañas de César y de Augusto para someter a los galaicos, astures y cántabros.
: - Finalmente llega la pax augusta. Hispania es dividida en tres provincias. Finales del siglo I adC. En este momento aparecen dos escritores cuya obra han tenido muy en cuenta los historiadores de todos los siglos: el geógrafo Estrabón y el historiador universal Trogo Pompeyo. Ambos dedican en sus obras sendos capítulos a las Hispanias.
Estrabón habla de Iberia en su libro III de Geografía y allí comenta:
:Algunos dicen que las designaciones de Iberia e Hipania son sinónimas, que los romanos han designado a la región entera (la península) indiferentemente con los nombres de Iberia e Hispania, y a a sus partes las han llamado ulterior y citerior.
Trogo construye toda una imagen sobre sus habitantes:
:Los hispanos (de Hispania) tienen preparado el cuerpo para la abstinencia y la fatiga, y el ánimo para la muerte: dura y austera sobriedad en todo (dura omnibus et adstricta parsimonia). [……] En tantos siglos de guerras con Roma no han tenido ningún capitán sino Viriato, hombre de tal virtud y continencia que, después de vencer los ejércitos consulares durante 10 años, nunca quiso en su género de vida distinguirse de cualquier soldado raso.
Otro historiador romano llamado Tito Livio (59 adC a 17 ddC), escribe también sobre el carácter del hombre hispano, tal y como él lo veía:
:Ágil, belicoso, inquieto. Hispania es distinta de Itálica, más dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del genio de los hombres.
Lucio Anneo Floro (entre los s. I y II), que fue un historiador amigo del emperador Adriano, también hace sus observaciones:
:La nación hispana o la Hispania Universa , no supo unirse contra Roma. Defendida por los Pirineos y el mar habría sido inaccesible. Su pueblo fue siempre valioso pero mal jerarquizado.
Valerio Máximo la llamó fides celtiberica. Según esta fides, el ibero
consagraba el alma a su caudillo y no creía lícito sobrevivirle en la batalla. Es la conocida devotio o dedicación ibera de los comienzos del imperio romano. (En la Edad Media tuvieron muy en cuenta esta fidelidad de los celtíberos a la que llamaron para sí lealtad española).
Más tarde, en el siglo IV, surge otro escritor, un retórico galo llamado Pacato que dedica parte de su obra a describir esta península, Hispania, su geografía, clima, habitantes, soldados, etc., y todo ello con grandes alabanzas y admiración. Pacato escribe:
:Esta Hispania produce los durísimos soldados, ésta los expertísimos capitanes, ésta los fecundísimos oradores, ésta los clarísimos vates, ésta es madre de jueces y príncipes, ésta dio para el Imperio a Trajano, a Adriano, a Teodosio.
En su época sale a la luz una obra que se llama Expositio totius mundi en que se describe a Hispania como Spania, terra lata et maxima, et dives viris doctis (Spania, tierra ancha y vasta, y con abundantes hombres sabios). En estos momentos es cuando el nombre de Hispania alterna ya con Spania.
Pablo Orosio (390-418) hitoriador, discípulo de San Agustín y autor de Historiae adversus paganus, la primera Historia Universal cristiana, comenta al referirse a la acción reprobable de un pretor:
:Universae Hispaniae propter Romanorum perditiam causa maximi tumultus fuit.
Para Orosio Hispania es una tierra con una vida colectiva con valores propios.
Con el tiempo este topónimo va a derivar en la voz España que designará la unidad geográfica de la península, más las conquistas de Baleares y Canarias a su debido tiempo. También ocurrirá a lo largo de la Historia que una pequeña extensión del oeste peninsular se convertirá en un nuevo reino llamado Portugal, de manera que a partir de ese momento decir España no será
decir exactamente el territorio de la península Ibérica.
Las Hispanias
En los primeros tiempos de la romanización, los romanos consideraron la península como dos provincias para administrar, dos Hispanias. A una provincia la llamaron Ulterior (la más alejada de Roma) y a la otra, Citerior (la más cercana a Roma). La frontera entre ambas era una línea sinuosa trazada desde Cartago Nova (actual Cartagena) hasta el mar Cantábrico. Cada una de estas dos provincias comprendía:
Hispania Ulterior: Andalucía, Portugal, Extremadura, León, gran parte de la anterior Castilla la Vieja, Galicia, Asturias, Cantabria y Vascongadas. (Se entiende que todos estos topónimos son actuales, para poder entender mejor los territorios comprendidos).
Hispania Citerior: Parte oriental de la anterior Castilla la Vieja, Aragón, Valencia, Cataluña, y gran parte de la anterior Castilla la Nueva. (Se entiende que todos estos topónimos son actuales, para poder entender mejor los territorios comprendidos).
En el año 27 adC, el general y político Agripa hizo un cambio. Dividió Hispania en 3 partes, añadiendo la provincia de Lusitania que comprendía casi todo lo que hoy es Portugal (excepto la faja al norte del río Duero) y casi toda Extremadura y Salamanca (actuales).
El emperador Augusto en ese mismo año vuelve a hacer una nueva división que queda así:
:Provincia Hispania Ulterior Baetica (Bética), cuya capital era Córdoba. Incluía algo menos que la actual Andalucía ya que la actual Almería y gran parte de lo que hoy es Granada y Jaén caían fuera, más la zona sur de la actual Badajoz. El río Anas o Annas (Guadiana, de Wadi-Anas) separaba la Bética de la Lusitania.
:Provincia Hispania Ulterior Lusitania, cuya capital era Emerita Augusta (Mérida).
:Provincia Hispania Citerior, cuya capital era Tarraco (Tarragona). Poco después, al cobrar máxima importancia esta provincia se llama simplemente Tarraconensis y se incluye en ella lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal.
En 69 Mauritania Tingitana, el emperador Otón, en prueba de estimación a la provincia de la Hispania Ulterior que él había mandado, y con el fin de que aumentara su comercio y la extensión de su gobierno, en el año 69 d.C. agregó la provincia imperial de la Mauritania Tingitana (que ocupaba dicha orilla sur hasta el río Malva o Muluya, y tenía su capital en Tingis-Tánger) a la provincia Bética y al convento jurídico de Cádiz (aunque posteriormente tuvo convento jurídico propio) llamándola Hispania Transfretana (o que está más allá del Estrecho o fretum). Más tarde, el emperador Vespasiano dividió la Hispania Ulterior en dos provincias: la Lusitania y la Betica, quedando la Hispania Transfretana unida a esta última.
Llegando ya al siglo III de nuestra Era, el emperador Caracalla hace una nueva división que dura muy poco tiempo. Divide la Citerior otra vez en 2 creando la nueva Provincia Hispania Nova Citerior con Asturiae-Calleciae (actual provincia de León). Pero esta rara división que los historiadores no llegan a comprender duró muy poco y en el 238 quedó restablecida la Citerior Tarraconensis en su unidad.
Visigodos y árabes
Con el tiempo, se comenzó a utilizar una forma secundaria de Hispania: Spania y de ahí se derivaría el nombre que conocemos hoy como España. Según cuenta San Isidoro, con la dominación de los visigodos se empieza a acariciar la idea de la unidad peninsular y se habla por primera vez de la madre España. Hasta la fecha se habían servido del nombre Hispania para designar todos los territorios de la península. En su obra Historia Gothorum, Suintila aparece como el primer rey de "totius Spaniae"; el prólogo de Historia Gothorum es el conocido De laude Spaniae (Acerca de la alabanza a España) y en él trata a España como nación goda.
Con la invasión de los árabes se desvirtuó totalmente el nombre de Spania o España, (اسبانيا, Isbá-nía ). Ocurrió algo curioso sobre lo que se habla pocas veces o nada en los textos y manuales de Historia y es el hecho de que los textos de las crónicas y documentos de la alta Edad Media designan exclusivamente con ese nombre (España o Spania) al territorio dominado por los musulmanes. Así, Alfonso I el Batallador (1104-1134) dice en sus documentos que "él reina en Pamplona, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza", y cuando en 1126 hace una expedición hasta Málaga nos dice que "fue a las tierras de España".
Pero ya a partir de los últimos años del siglo XII se designa a toda la península, sea de musulmanes o de cristianos con el nombre de España. Así se habla de los cinco reinos de España: Granada (musulmanes), León con Castilla, Navarra, Portugal y Corona de Aragón, con el Condado de Barcelona (cristianos).
Siglos más tarde
En el siglo XIV el cronista Bernat Desclot narra la expedición de un conde catalán para salvar a una mujer ultrajada y pone en boca del héroe esta frase: Sényer, yo són un cavalar d’Espanya, e oí dir en ma terra que madona la emperadriu era reptada d’un cavaler de vostra cort... Más tarde el poeta portugués del siglo XVI Camões dice en una de sus obras: ...castellanos y portugueses, porque españoles lo somos todos… Todavía en ese siglo la unidad de la península se seguía denominando España, como derivado de Hispania.
Ver también
- Iberia
Referencias
- España y los españoles hace dos mil años (según la Geografía de Estrabón) de Antonio Gª y Bellido (arqueólogo y catedrático de la Universidad de Madrid). Colección Austral de Espasa Calpe S.A., Madrid 1945 (primera edición 8-XI-1945)
- Las artes y los pueblos de la España primitiva de José Camón Aznar (catedrático de la Universidad de Madrid. Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1954
- Diccionario Espasa Íberos de José R. Pellón. Espasa Calpe S.A. Madrid 2001
- Geografía histórica española de Amando Melón, de la Real Sociedad Geográfica de Madrid y catedrático de Geografía de la Universidad de Valladolid y de Madrid. Editorial Volvntad, S.A., Tomo primero, Vol. I-Serie E. Madrid 1928
- Historia de España y de la civilización española de Rafael Altamira y Crevea, catedrático de la Universidad de Oviedo, de la R.A. de la Historia, de la Sociedad Geográfica de Lisboa y del Instituto de Coimbra. Tomo I. Barcelona, 1900.
- Historia ilustrada de España, de Antonio Urbieto Arteta. Volumen II. Editorial Debate, Madrid 1994.
- Historia de España. España romana, I, de Bosch Gimpera, Aguado Bleye, José Ferrandis. Obra dirigida por Ramón Menéndez Pidal. Editorial Espasa-Calpe S.A., Madrid 1935
Enlaces externos
- [http://www.arqueotavira.com/Mapas/Iberia/Populi.htm Mapa de los Pueblos Pre-Romanos de Iberia (circa 200 AC)]
Hispania
Hispania
Roma
Roma es ciudad y capital tanto de Italia como de la región del Lacio y de la provincia de Roma, situada junto al río Tíber, en la parte central del país cerca del mar Tirreno. Tiene una población de 2.823.201 habitantes (31/12/2004) y 3.800.000 en su área metropolitana.
mar Tirreno
La Ciudad del Vaticano, ubicada en su mayor parte en el interior de Roma, es la sede del papado de la Iglesia católica, reconocido como estado independiente por el gobierno italiano en el año 1929 por el Pacto de Letrán. La majestuosa cúpula de la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, sobresale sobre el horizonte de la ciudad.
Origen etimológico
basílica de San Pedro
Cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte, fueron abandonados al nacer. Afortunadamente, una loba llamada Luperca se encargó de amamantarlos y los bebés crecieron sanos. Sin embargo, siendo adultos, Rómulo mató a Remo y fundó Roma. Hoy en día, el símbolo de la ciudad imperial sigue siendo la loba y los dos niños.
Evidentemente el nombre de Rómulo es posterior al de Roma, creado por los hombres para explicar el nombre de la ciudad. En realidad, Roma significa algo parecido a 'río'.
A estos periodos de la historia de Roma se los conoce conjuntamente como Antigua Roma. Roma ha sido la capital de la Italia unificada desde 1871.
Según la tradición, Roma se fundó el día 11 antes de las calendas de mayo, seria el 21 de abril de 753 a. C. Fundada Roma, ya comenzó a guerrear contra sus vecinos, esta vez por conseguir mujeres, a las que raptaron durante unos juegos en los que invitaron a todos los pueblos Vecinos. Vencieron a todos menos a los sabinos por que la lucha termino en un tratado de paz conseguido por las mujeres, que no querían perder ni a sus padres ni sus esposos. De este tratado surgiría la unión de los dos pueblos. Rómulo luego de guerrear contra varios vecinos, desapareció en medio de una tempestad. Según algunos se lo llevaron los dioses, y según dice Tito Livio algunos pensaron que los senadores, únicos testigos de la desaparición, descontentos con el gobierno de Rómulo lo asesinaron. Así sube al trono luego de un interregno de un año Numa Pompilio hombre insigne que habitaba entre los sabinos.
Los pueblos que habitaban en la península itálica son los siguientes: los latinos ocupaban la llanura entre el río Tíber y los montes Albanos. Al norte del Tíber se encontraban los etruscos, mas arriba del Tíber, este separaba a los umbros al sur y los etruscos al norte. Al este y sureste del Lacio se encontraba la cadena Apenina que seria el dominio de pastores nómadas emparentados entre S, los sabinos, samnitas, marsos, volscos, cámpanos en Nápoles, ausones y oscos. Todavía mas al sur los lucanos y bruttios.
El origen de los pueblos que a su vez originaron a Roma, se puede rastrear mediante la lingüística. La cual divide a las lenguas indoeuropeas y las de otro origen.
Entre las primeras se encuentra el latín, el veneto, etc. Se comprobó que las lenguas europeas y asiáticas tenían un cierto parentesco, y sé tubo la convicción durante mucho tiempo, de que el parentesco delataba un origen étnico común, la existencia de un pueblo indoeuropeo y de una cuna común de su civilización. Se creía que la unidad original de este pueblo experimento una dislocación y que los grupos integrantes se fueron separando del conjunto, llevando en su emigración el dialecto hablado en su patria. Pero ya esta teoría esta desechada. Las divergencias e interferencias que se descubren en Italia parecen haberse dado siempre, por muy remota que sea la génesis de los pueblos portadores del indoeuropeo; es decir, a través de una lenta elaboración étnica y cultural, durante la edad neolítica (4800-1800). Al parecer según P. Bosch, los movimientos convergieron a partir, al menos, de dos centros: la región del río Danubio en el centro de Europa y la región del norte de Asia menor y parte del Cáucaso. Aproximadamente por entonces, según los lingüistas y los arqueólogos, el latín (introducido también por pueblos provenientes de la región danubiana) haría su aparición en Italia. Cada vez es mayor la resistencia frente a la hipótesis de una Italia pre y protohistórica que acogería en su territorio a masivos grupos étnicos con su original unidad, mantenida a lo largo de la emigración. Más bien se insiste sobre las condiciones de infiltración, dispersión y cruzamiento en que se realizaría la intervención de elementos extranjeros. (http://webs.sinectis.com)
ROMA
El nombre del pueblo generalmente se considera referirse a Rómulo, pero hay otras hipótesis. Una de ellas se refiere a Roma, cual sería la hija de Aeneas o Evandrus. Estudios recientes parecen darle preferencia a una proveniente raíz indo-europea con significado de "río"; Roma en ese caso significaría "el pueblo sobre el río".
Roma es también llamada las urbes, y este nombre (que después en latín significaría genéricamente cualquier otro pueblo) viene de "urvus", la ranura cortada por un arado, aquí, por la de Rómulo. (http://es.wikipedia.org)
La Leyenda Del Origen De Roma
Los orígenes remotos de la ciudad de Roma, se pierden en la leyenda; siendo seguramente anteriores al año 754 a.C. en que ulteriormente las autoridades romanas fecharon su fundación.
Del mismo modo, siendo improbable que su fundación haya surgido de una acción explícita y deliberada, las tradiciones romanas posteriores adornaron su surgimiento con diversas leyendas, recogidas especialmente por el historiador romano Tito Livio, que vinculan el origen de Roma a un linaje de dioses y héroes.
Finalmente, Rómulo construyó refugios en el monte Capitolino para esclavos y criminales fugados y llevó a cabo el rapto de las "Sabinas", mujeres de otra tribu del Tíber, para que los hombres que se le habían unido tuvieran sus esposas. Después de algunas guerras entre ellos, las Sabinas le declararon su rey. Rómulo fue el primer Rey de Roma y dice la leyenda que fue llevado a los cielos por su padre Marte, y que fue venerado como el dios Quirino.
(http://www.geocities.com)
Roma Y La Loba Del Capitolio
Según la leyenda de los orígenes de Roma, un hijo del héroe troyano Eneas, (hijo de Marte, el dios de la guerra y de una princesa latina), Ascanio, había fundado sobre la orilla derecha del río Tíber la ciudad de Alba Longa; ciudad latina sobre la cual reinaron numerosos de sus descendientes, hasta llegar a Numitor y su hermano Amulio. Este último destronó a Numitor; y para evitar que tuviera descendencia que pudiera disputarle el trono, condenó a su hija Rea Silvia a permanecer virgen como vestal, sacerdotisa de la diosa Vesta.
Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Remo y Rómulo. Por ese motivo, al nacer los mellizos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta, la cual encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca de la desembocadura del Tíber en el mar; siendo recogidos por una loba llamada Luperca que se acercó a beber, y que los amamantó en su guarida del Monte Palatino, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor cuya mujer los crió.
Cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono de Alba Longa, y decidieron fundar, como colonia de Alba Longa, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en donde habían sido amamantados por la loba; y ser sus Reyes.
Cerca de la desembocadura del Tíber existían las siete colinas: los montes Capitolio, Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar donde fundar la ciudad; y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza etrusca. Mientras sobre el Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de las colinas sólo vio seis. Entonces, Rómulo, con un arado trazó un recuadro en lo alto del monte Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que mataría a quien lo traspasara. Despechado, su hermano Remo cruzó despectivamente la línea, ante lo cual su hermano le dio muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma. Según la versión de la historia oficial de Roma antigua, eso había ocurrido en el año 754 a.C. (http://www.liceodigital.com)
Roma comenzó su historia como una aldea más entre las otras muchas de pastores y campesinos que se repartían las colinas y minúsculos valles de la zona.
Si hemos de creer a Livio, ya entonces era muy especial, pues sus míticos fundadores tenían algo de divino; pero el propio escritor también confiesa que le parece lógico que los pueblos rodeen sus orígenes con leyendas y patrañas.
Los primeros habitantes fueron posiblemente un conglomerado de gentes de distinta procedencia que vivían al margen del desarrollo económico y cultural de sus prósperos vecinos, es decir, los etruscos al Norte y los campanios y los griegos al Sur.
Los arqueólogos han descubierto los restos de un primitivo poblado del s. VIII a.C. en el Palatino y enterramientos a sus pies.
A partir del núcleo original, el poblamiento debió irse extendiendo por las laderas de las colinas próximas y, un siglo después, por el valle que había entre ellas. (http://www.step.es)
Localización De Roma
En el plano anterior, se muestra claramente, la localización de Roma, antes de su gran auge sobre todas las naciones existentes en esa región, en especial, Grecia.
Esta pequeña ciudad floreció y se desarrolló hasta llegar a ser considerada durante la época previa a la República, superior a sus vecinos, haciéndose cada vez más fuerte a medida que se apoderaba de más territorios. Ya en la República, alrededor del año 270 a.C. Roma dominaba toda la península Itálica y seguía su expansión. Este imperio que a partir del s. I a.C. sería gobernado por emperadores, creció y absorbió ciudades y territorios que hoy en día comprenden mas de 40 países con 5.000 Km., de un extremo a otro.
roma realizaba celebraciones , estas se realizaban en el coliseo romano , alli realizaban luchaas de gladiadores , al pasar el soberano o el que estaba al mando los gladiadores le decian " los que vamos a morir te saludamos " ademas en celebraciones muy especiales en la parte interior del coliseo habian tigres o leones era cuando los gladiadores en combate llegaban a unpunto muy alto de soportar la pelea en ese momento el que estaba al mando decia si moria o no moria ,pero el no lo decia hablando el realizaba señas como las que tenemos , cuando el soberano decidia que muriera , ponia su dedo gordo arriba , pero cuando decidia que no muriera ponia su dedo gordo para abajo , esta era la forma con la que terminaba la pelea en el coliseo romano.
Véase también
- Antigua Roma
- Aglomeraciones urbanas en la UE
Enlaces externos
Aglomeraciones urbanas en la UE
- [http://www.pianomundo.com.ar/turismo/alojamientos/roma/alojamientos-roma.html Alojamientos en Roma]
- [http://www.portalmundos.com/mundoviajes/europa/italia/roma.htm PortalMundos: Información sobre Roma para el viajero]
- [http://roma.viajandopor.com Información sobre Roma en Español]
- [http://www.compart-multimedia.com/virtuale/ Virtual Roma], panoramas virtuales y galería de fotos
- [http://www.sobreroma.com.ar SobreRoma], un portal dedicado a la Cultura Romana en español
-
Categoría:Capitales nacionales
Categoría:Localidades de Italia
als:Rom
ja:ローマ
ko:로마
simple:Rome
Hispania Baetica
En Hispania, cuyo nombre griego era Iberia se establecieron tras provincias bajo la administración romana: Hispania Baetica en el sur, Lusitania en el actual territorio de Portugal y Extremadura, y la Hispania Tarraconensis en el norte y noreste. La Baetica fue renombrada por los árabes en el siglo VIII como Al-Andalus, y este nombre, cuya probable procedencia etimológica se remonta a las tribus de vándalos que recorrieron la Hispania post-imperial, es el que ha perdurado actualmente como Andalucía. La extensión territorial de la provincia romana, sin embargo, no incluía las actuales provincias de Almería o Granada, que formarían parte primero de la provincia Tarraconensis y posteriormente de la Cartaginensis.
Antes de la romanización, las áreas montañosas que luego se convertirían en la Baetica estaban ocupadas por numerosos grupos tribales íberos. La influencia celta no era tan fuerte como en el norte penínsular. Según el geógrafo Claudio Ptolomeo, los indígenas eran los poderosos turdetanos en el valle del Guadalquivir al oeste, bordeando la Lusitania, y los parcialmente helenizados turduli con su ciudad Baelon, situada entre las colonias comerciales costeras fenicias y a cuyos habitantes púnicos Ptolomeo les dio el nombre de Bastuli. La ciudad fenicia de Gadira (Cádiz) se hallaba sobre una isla frente a la costa de la Baetica. Otros importantes íberos eran los bastetanos, que ocupaban la actual Almería y las zonas montañosas de lo que hoy es la provincia de Granada. Hacia el sureste, la influencia púnica se dejaba notar en las ciudades cartaginesas de la costa: Cartago Nova, Abdera y Malaca.
Algunas de la ciudades íberas conservaron sus nombres pre-indo-europeos en la Baetica a lo largo del dominio romano, como Granada, que era llamada «Eliberri», «Illiberis» e «Illiber» por los romanos; en euskera, «iri-berri» significa «nueva ciudad».
La agricultura del sur de la Península Ibérica era especialmente rica, exportando vinos, aceite de oliva y también una salsa de pescado fermentada llamada «garum», fundamental en la dieta mediterránea romana. Estos productos formaron parte del comercio del Mediterráneo occidental hasta ser éste sometido a Roma en el 206 adC. Tras la derrota de Cartago en la Segunda Guerra Púnica, cuyo casus beli había sido el control de la ciudad costera de Sagunto, Hispania fue prácticamente romanizada en su totalidad durante el segundo siglo antes de Cristo tras la sublevación de los turdetanos en el 197 adC. Los pueblos celtíberos del noreste y en centro de la Península les siguieron pronto el juego. Esto llevó a Marco Porcio Catón, convertido en Cónsul el 195 adC y al que se le había dado el mando en toda la Península, a aplastar la revuelta iniciada por los turdetanos. Catón volvió a Roma en el año 194 adC, dejando a dos pretores a cargo de las dos provincias ibéricas. En los últimos tiempos de la República Romana, Hispania seguía dividida en dos provincias: la cercana (Citerior, que comprendía matoritariamente al valle del Ebro) y la lejana (Ulterior, centrada en el valle del Guadalquivir). La mayor parte de los combates del siglo siguiente estuvieron casi siempre comprendidos en el norte de Hispania.
Con la reorganización imperial de Augusto, el 14 adC, Hispania queda dividida en tres provincias imperiales: la «Baetica» fue a partir de entonces gobernada por un procónsul, habiéndolo sido antiguamente por un pretor. La fortuna sonrió a partir de entonces a la rica Baetica, que se vio convertida en uno de los más dinámicos y desarrollados centros económicos del imperio, absorbiendo a poblaciones de esclavos liberados, así como a otras mucho menos numerosas de las élites pudientes. La Baetica se convirtió en provincia senatorial al no necesitar la presencia de ninguna legión allí estacionada. La legión VII «Gemina» fue estacionada de forma permanente en el norte, en la Hispania Tarraconensis.
La Baetica fue dividida en cuatro «conventus», divisiones territoriales y partidos judiciales, donde los hombres más principales se encontraban en momentos prefijados del año bajo la mirada del procónsul para supervisar la administración de justicia: Gaditanus, Cordubensis, Astigitanus e Hispalensis. Al tiempo que los pueblos se transformaban en el asentamiento permanente de los juzgados durante el bajo imperio, los conventos fueron sustituidos por el Código de Justiniano, y el término convento fue aplicado a ciertos cuerpos formados por ciudadanos romanos habitantes de una provincia que formaban una especie de corporación o franquicia y representaba al pueblo de Roma en su distrito como una especie de aristocracia. Era de entre estos ciudadanos que los procónsules elegían por regla general a sus ayudantes. A pesar de algunos trastornos sociales, como cuando Septimio Severo condenó a muerte a un gran número de Baeticos, incluyendo a mujeres, la élite de la Baetica permaneció como una clase social estable durante siglos.
Columella, quien escribió veinte volúmenes que trataban todos los aspectos de la agricultura romana y la viticultura, procedía de la Baetica. Las vastas plantaciones de olivos de la Bética proporcionaban aceite de oliva que era transportado por mar y suministrado, entre otros, a las legiones romanas en Germania. Las ánforas de la Bética han sido halladas a lo largo y ancho del Imperio Romano de Occidente. Era para conservar el control de estas rutas marítimas que el Imperio necesitaba controlar las distantes costas de Lusitania y la costa del Atlántico norte de Hispania.
La Baetica era rica y estaba completamente romanizada, hechos que el emperador Vespasiano recompensaba cuando promulgó el «ius latii minor», que extendía los derechos de ciudadanía romana (latinitas) a los habitantes de Hispania, un honor que aseguraba la lealtad de la élite bética así como de la clase media. El emperador romano Trajano, primer emperador de origen provinciano, así como Adriano procedían ambos de la Bética. La Baetia fue romana hasta la breve invasión de los vándalos y los alanos, que atravesaron la Península en el siglo V, seguidos por el más permanente reinado de los visigodos. La provincia pasó entonces a formar parte del Exarcado de África y unida a la Mauritania Tingitana tras la reconquista de África por el general bizantino Belisario. Los obispos católicos de la Bética, sólidamente apoyados por la población local, consiguieron convertir al rey visigodo arriano Recaredo y sus nobles. En el siglo VIII, los bereberes islámicos del norte de África establecieron primero un emirato, y posteriormente un califato en Córdoba tras conquistar la Baetica junto con la mayor parte de la Península. La región fue conocida desde entonces como Al-Andalus, nombre del que deriva el actual nombre de Andalucía.
Véase También
- Hispania Tarraconensis
- Lusitania
- Gallaecia
- Cartaginensis
- Organización política de Hispania
Categoría:Provincias romanas
categoría:Hispania Romana
Hispania Tarraconensis
La Tarraconense era una provincia romana y visigoda de Hispania.
La formaban las regiones al norte y al sur del Ebro, hasta los Pirineos al norte y hasta Sagunto al sur; al este limitaba con el mar Mediterráneo y al oeste con el país de los Cántabros.
La capital fue la ciudad de Tarraco, actual Tarragona, que le daba nombre y que fue destruida en el 713.
Con la llegada de los árabes se renombró como Sarakusta, nombre árabe de la nueva capital, Zaragoza.
Categoría:Hispania Romana
Lusitania
Lusitania, es el nombre de una provincia romana del oeste de Hispania. En un principio, su territorio formaba parte de la Hispania Ulterior. Bajo Augusto se creó la provincia de este nombre que se extendía del Duero al Guadiana, con capital en Emerita Augusta (actual Mérida), incluyendo aproximadamente lo que hoy es Portugal (salvo la región entre el Miño y el Duero) y parte del oeste de la actual España (concretamente, la región de Extremadura). Tomó su nombre de los lusitanos (en latín: lusitani), fieros guerreros que opusieron una fuerte resistencia a la penetración romana (siglo II a.C.), hasta el punto de ser la región ibérica que durante más tiempo luchó contra la invasión, y cuyo origen no es del todo conocido.
Origen de los lusitanos
La palabra lusitanos es, probablemente, de origen celta: una fusión de Lus y Tanus, "tribu de Lusus".
Se cree que eran de estirpe celta y provenían de los Alpes suizos y que se establecieron en la región en el siglo VI a.C., aunque los historiadores y arqueólogos continúan discutiendo su origen étnico. Algunos autores modernos los consideran originarios de la propia región.
Tierra lusitana
La primera zona colonizada por los lusitanos fue, con probabilidad, el valle del Duero y la región de Beira Alta. Desde el siglo IV a.C. se expandieron por las cuencas del Tajo y el Guadiana, extendiéndose por un territorio que llegaba hasta Extremadura, antes de la llegada de los romanos. De economía básicamente pastoril, tenían una organización político-social muy primaria.
Mitología lusitana
El pueblo lusitano adoptó los cultos celta y romano al tiempo que influyeron en dichas culturas con sus propios credos. El dios supremo era Endovelicus (dios de la salud y el bienestar), aunque formaba un triunvirato con Ataegina (diosa del renacer , la fertilidad, la naturaleza y la medicina) y Runesocesius (dios de las jabalinas).
Era costumbre entre los lusitanos la celebración de sacrificios animales y humanos en honor a sus dioses, y como tantos otros cultos paganos de la época, los principales designios de su religión eran rogar por la salud y la proteción para uno mismo y maldecir a otros.
Ares: dios de los caballos. Para evitar su confusión con otros dioses homónimos, como el griego o el espartano, es común que sea llamado Ares Lusitani.
Ataegina (portugués y castellano 'Atégina'): diosa del renacer (primavera), la fertilidad, la naturaleza y la medicina; así como de la luna en Lusitania. Su nombre procede del celta Ate + Gena, cuyo significado es "renacer".
Contando con la cabra como animal sagrado, tenía un culto de devoción invocado cuando alguien precisaba una cura o se deseaba lanzar una plaga (o incluso llevar a la muerte) sobre otra persona.
Era venerada en Lusitania y Bética, con santuarios dedicados en Elvas (Portugal), y Mérida y Cáceres (España), destacando su proximidad con el río Guadiana. Era una de las principales diosas adoradas en Myrtilis (hoy Mértola, Portugal), Pax Julia (Beja, Portugal) y especialmente en Turobriga (de emplazamiento desconocido); conformando la región denominada Baeturia céltica.
Durante el periodo de dominación romana se dio una relación entre ésta diosa y Proserpina, hecho que queda revelado en diversas inscripciones que rezan ATAEGINA TURIBRIGENSIS PROSERPINA (Atégina, la Proserpina turibrigense).
Bandagona: de dominio desconocido, era una diosa de los celtas lusitanos.
Bormanico: dios de los manantiales de agua caliente.
Caricocecus: dios de la guerra, equivalente al romano Marte y al griego Ares.
Era costumbre entre los lusitanos cortar la mano derecha de los prisioneros y consagrarla a Cariocecus; así como ejecutar sacrificios humanos, durante los cuáles el sacerdote practicaría un corte en el estómago de la víctima para realizar predicciones mediante el aspecto de las vísceras, así como observando el modo en que el cadáver caía al suelo tras el sacrificio. El griego Estrabón confirma que ofrecían una cabra, prisioneros y caballos.
Duberdicus: dios de las fuentes y el agua.
Nabia: diosa de los ríos y el agua.
Runesocesius: dios de las jabalinas, poseedor de una naturaleza misteriosa y un carácter de índole marcial.
Sucellus o Sucellos: dios celta de la agricultura, los bosques y las bebidas alcohólicas; esposo de Nantosuelta.
Por lo general es representado como un hombre barbudo de mediana edad que sostiene un martillo de mango largo, aunque tal vez se trate de un tonel de cerveza anclado a un palo. Si es representado junto a su esposa, les acompañan diversos símbolos asociados a la prosperidad y a lo doméstico.
Se han hallado once incripciones que mencionan a Sucellus, siendo asimilado al dios Silvano en la que se encontró en Augusta Rauricorum (actual Augst):
:In honor(em) /
:d(omus) d(ivinae) deo Su/
:cello Silv(ano) /
:Spart(us) l(ocus) d(atus) d(ecreto) d(ecurionum)
(En honor de la casa divina, al dios Sucelo-Silvano Esparto fue cedido por decreto de los decuriones)
Su nombre procede del gaélico -cellos ('aquel que golpea'), derivado de - -kel-do-s; de donde también procede la palabra latina per-cellere ('abatir a golpes'), la griega klao ('romper') y la lituana kálti ('forjar'). Añadiendo el prefijo su-, que significa 'bueno' o 'bien', su significado vendría a ser 'el que bien golpea', un nombre muy apropiado para un dios armado con un martillo.
Tongoenabiagus: dios de la fuente de las promesas.
Trebaruna: diosa del hogar, las batallas y la muerte.
Turiacus: dios del poder ente la tribu de los grovos.
De nombre latín TVRIACVS, la raíz "tur" (de "tor") sugiere el significado de "rey" o "señor".
Véase también
- Historia de Portugal
- Extremadura
Categoría:Provincias romanas
Lusitania
Categoría:Historia de Portugal
Mauritania TingitanaEn siglo I, el emperador Claudio dividió la provincia romana de Mauretania en Mauretania Cesariense y Mauretania Tingitana (también conocida como Tingitania), tomando como límite el río Mulucha (Muluya), situado a unos 60 kilómetros al oeste de donde se sitúa actualmente Orán. La Tingitana era la provincia occidental con capital en Tingis, la moderna Tánger. Las ciudades más importantes de la provincia eran la propia Tingis, Volubilis y Rusadir (la moderna Melilla)
Las exportaciones principales de la Tingitana eran tintes púrpuras y maderas nobles. Los habitantes de la zona, los mauri (término del que procede el actual "moro"), fueron altamente apreciados por los romanos como soldados, especialmente como caballería ligera. La influencia romana estaba confinada sobre todo a la costa, y Roma gobernó el interior a través de caudillos locales.
El cristianismo se extendió rápidamente por la región. Según la tradición, el martirio de San Marcelo ocurrió el 28 de julio de 298 en Tingis. Bajo las reformas dioclecianas, Mauretania Tingitana pasó a formar parte de la diócesis de Hispania (y por lo tanto de la prefectura de las Galias), constituyendo una de sus seis provincias, y así permaneció hasta su conquista por los vándalos en 429.
Los vándalos se habían establecido en la Bética en 422 liderados por su rey Gunderico, y desde allí parecen haber realizado incursiones sobre Mauretania Tingitana. En 427, el entonces Comes Africae (conde de África), Bonifacio rechazó una orden de cese del emperador Valentiniano III, y derrotó al ejército enviado contra él. Fue menos afortunado cuando una segunda fuerza fue enviada en 428 (año en el que Gunderico fue sucedido por Genserico). Bonifacio invitó a Genserico a África, proporcionándole una flota para permitir el paso de los vándalos a Tingis en 429. La intención de Bonifacio era confinar a los vándalos en Mauretania, pero una vez pasado el estrecho rechazaron cualquier control y que marcharon hacia Cartago, arrasando todo a su paso en las provincias de Mauretania. Con el hundimiento del poder romano en la zona, esta pasó a ser virtualmente independiente, en manos de jefes locales mauri.
En 533, Belisario reconquistó la diócesis de África de manos de los vándalos en nombre del emperador Justiniano. Aunque todo el territorio al oeste de Cesarea (la capital de la Mauretania Cesariense, la actual Cherchell, en Argelia) era independiente, se reestableció un Dux Mauretaniae (duque de Mauretania), el cual mantenia una unidad militar en Septem (la actual Ceuta). Este fue el último puesto avanzado de Mauretania Tingitana.
Los yacimientos arqueológicos romanos incluyen Volubilis, un centro administrativo y el sitio de un palacio de Gordias, y Augusta Zilil.
Categoría:Roma Antigua
IberiaEste artículo trata sobre la Península Ibérica en tiempos de los griegos, para otros usos de la palabra, véase Iberia (desambiguación)
Introducción
Iberia es el nombre con que los griegos conocían desde tiempos remotos lo que hoy llamamos Península Ibérica. El historiador griego Herodoto (circa 484 adC-425 adC) cita ya el topónimo de Iberia para designar la península, que es conocido en todo el mundo griego.
El término Iberia es exclusivamente griego, así como el término Hispania lo es latino. Decir español por iber o por hispanus es cometer una falta de propiedad, pues lleva consigo diferencias de época y de ambiente. Al decir que es griego, queremos decir que nos ha llegado a través de los textos griegos. El origen del nombre podria ser el pueblo Ibero o bien este pueblo podria haber tomado el nombre del territorio donde se asentaron. Esto se discute en el epigrafe siguiente.
El conocimiento de la península Ibérica como entidad geográfica fue un proceso lento, con retrocesos y transformaciones de leyendas. La lejanía con el foco de la cultura antigua era notable así que no está muy claro cual sea el concepto que pudieran tener griegos y fenicios sobre su geografía. El interés de ambos pueblos en aquellos tiempos era simplemente económico, por tanto se supone que tendrían tal vez un conocimiento bastante bueno sobre el litoral y algunas regiones del interior.
Los historiadores creen que el pueblo fenicio manejaba datos geográficos de gran interés para ellos y que incluso existieron textos con una gran información. Se sabe que en el siglo I adC, el sabio y erudito rey Iuba de Mauritania logró reunir una gran biblioteca con textos y literatura fenicia, y que en el año 100 de nuestra era, el geógrafo judío Marinos de Tyros (Fenicia), tuvo un gran acopio de material para poder componer su mapa del orbe, mapa que sirvió en gran medida al científico Claudio Ptolomeo. Pero ni los griegos ni los romanos prestaron gran atención a estos escritos y no los conservaron ni los tradujeron y esa es una de las razones por la que no han llegado hasta nuestros días.
El topónimo Iberia
El vocablo Iberia en tiempos de griegos y romanos no tiene un valor geográfico sino puramente étnico, aunque en otras lenguas sí se utiliza en este sentido, como en inglés o en catalán. Se sabe que había tribus iberas en el sur de Montpellier en el siglo VI adC, y que en el siglo V adC Esquilo (dramaturgo griego) escribía que el Ródano corría por Iberia.
El historiador griego Herodoto, en el siglo V adC, en su obra Historias, ya cita el topónimo Iberia para designar la península. Pero antes ese término fue empleado por los tartesos para definir su territorio. El mundo griego de la Antigüedad conoce con ese nombre los límites del oikumene (oιkoυμενη) o mundo conocido: al este el Cáucaso, al oeste, Iberia la península. (ver Iberia caucásica) Se considera que el término Iberia para definir lo que hoy es la península Ibérica es exclusivamente griego, así como el término Hispania lo es latino, aunque los romanos también utilizaron al principio el topónimo de Iberia, incluso le añadieron una H: Hiberia.
Sin embargo el mismo Estrabón también llamaba iberos a otro pueblo en la actual Georgia (Iberia caucásica). Si hay alguna relación entre estos dos pueblos iberos o si es solo una coincidencia de nombres es una cuestion abierta.
Se cree que la voz iber es de origen ibero, que era así como este pueblo nombraba a los ríos en general (igual que wad en árabe es río). Así era llamado el actual río Tinto en Huelva, y así debía ser llamado también el actual Ebro, que ha conservado el topónimo. Desde Andalucía hasta el Ródano hay una gran familia de ríos que de alguna manera conservan el iber. El topónimo Iliberris o Ileberris que se da tanto en la Narbonense como en Granada, es puramente ibero y se refiere a ciudad y río.
Estrabón en su obra Geografía cuenta todo lo que sabe sobre Iberia en épocas anteriores, pero dice que en su tiempo el límite estaba ya en el Pyrene.
Geografía de Iberia
Durante los siglos V, IV y III adC las noticias que se tienen sobre la península Ibérica son bastante vagas y a veces hasta falsas. Coinciden estas fechas con ser la época de menor número de viajes de los griegos. Pero ya en siglo III adC, con la conquista romana hay una cierta facilidad para moverse, para viajar con mayor seguridad por mar y por tierra, además de que los sabios helenísticos del momento se manifestaron ansiosos por aprender y rectificar los posibles errores del pasado.
A la llegada de los romanos a la península ya se considera como Iberia toda la costa del Mediterráneo.
Los griegos conocían muy bien puntos muy concretos como el Estrecho de Gibraltar que ellos llamaban Stelai (se sobreentendía Heracleous). Stelai es columnas en griego, por eso los romanos lo tradujeron y llamaron al lugar Columnae Herculis (Columnas de Hércules). Conocían también los Pirineos, que llamaban Pyrene, en singular, aunque tenían una idea poco real de su orientación que creían que era de norte a sur.
Polibio fue un historiador griego del siglo II adC que vivió un tiempo en la península. Polibio dice textualmente: Se llama Iberia a la parte que cae sobre nuestro mar, el Mediterráneo, a partir de las columnas Heracleas. Mas la parte que cae hacia el mar exterior, el Atlántico, no tiene nombre común a toda ella, a causa de haber sido reconocida recientemente.
Los 3 primeros tratados que hubo sobre la geografía de Iberia fueron los escritos por Mela (en latín), Plinio el Viejo (en latín) y Estrabón (en griego). Mela y Plinio, según cuenta Estrabón, llegaron a conocer muy bien las costas del norte y noroeste. Estrabón por el contrario nunca estuvo en la península. Todo lo que escribió fue a partir de fuentes de numerosos geógrafos e historiadores añadiendo además la gran información que recibía de la milicia y gente de la Administración de Roma. Sus escritos son quizás menos científicos en cuanto a términos empleados se refiere, pero son los más amenos y los que mejor han llegado a nuestros días. Escribió un buen tratado llamado Geografía, cuyo volumen nº 3 es el que está dedicado a trazar los pormenores de la península Ibérica: ríos, montañas, límites, costas, poblaciones, ciudades, cultivos, rasgos culturales, navegantes, pobladores… Es aquí donde describe lo de la piel de toro; dice textualmente que Iberia se parece a una piel de toro, tendida en sentido de su longitud de Occidente a Oriente, de modo que la parte delantera mire a Oriente y en sentido de su anchura del septentrión al Mediodía.
El cuarto de los escritores que dedicaron sus conocimientos a la descripción geográfica de Iberia fue el científico Claudio Ptolomeo, un siglo después de los anteriores. En sus famosas tablas geográficas ofrece un cuadro casi completo con infinidad de topónimos. Ptolomeo es el que garantiza un mayor interés geográfico y matemático.
Estos cuatro escritores son la base de los conocimientos geográficos de la península Ibérica de la Antigüedad.
Strabon,
Greografica III, 4, 19
"Con el nombre de Ibería los primeros griegos designaron todo el país a partir del Rhodanos y del isthmo que comprenden los golfos galáticos; mientras que los griegos de hoy colocan su límite en el Pyrene y dicen que las designaciones de Iberia e Hispania son sinónimas".
Sin embargo, aquí Estrabon hace referencia a los Iberos Caucasicos:
Greografica II, 5, 12
"Podemos hablar de cosas referentes a los que habitan la región del Kaukasos, los iberes"
Véase también
- Hispania
- Estrabón de Amasia
- Ibero
Referencias
- España y los españoles hace dos mil años (según la Geografía de Estrabón) de Antonio Gª y Bellido. Colección Austral de Espasa Calpe S.A., Madrid 1945 (primera edición 8-XI-1945); fallecido Don Antonio, su hija Mª Paz ha continuado con nuevas ediciones de tan importante obra.
- Las artes y los pueblos de la España primitiva de José Camón Aznar (catedrático de la Universidad de Madrid. Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1954
- Diccionario Espasa Íberos de José R. Pellón. Espasa Calpe S.A. Madrid 2001
Categoría:Iberia
Griego#Relativo u originario de Grecia (país).
#Idioma originario de la antigua Grecia. Véase idioma griego.
Damán:Hyracoidea
Conejo
Pentalagus
Bunolagus
Nesolagus
Romerolagus
Brachylagus
Sylvilagus
Oryctolagus
Poelagus
Lepus
Caprolagus
Pronolagus
La familia de los lepóridos o Leporidae engloba a una cincuentena de especies agrupadas en 11 géneros y que se clasifican de forma popular (aunque no científica) como "conejos" y "liebres". El nombre "conejo" designa normalmente a cualquiera de las especies de la familia, con excepción del género Lepus —caracterizado por la precocidad de las crías, que son capaces de correr y alimentarse por sí mismas desde el momento del nacimiento—, al que se conoce por "liebre".
Los lepóridos habitan todo el mundo salvo algunas islas oceánicas y la Antártida, y son una plaga alóctona en Australia, Nueva Zelanda y otros lugares. Son animales herbívoros de gran plasticidad ecológica y que se reproducen a gran velocidad, por lo que son una pieza cinegética común en todo el globo y la presa habitual de muchos mamíferos carnívoros (linces, lobos, zorros, mustélidos, así como de varias águilas.
Sólo una especie ha sido domesticada, el conejo común o europeo (Oryctolagus cuniculus).
Junto con las pikas (Ochotonidae), los lepóridos conforman el orden de los lagomorfos y se unen a los roedores en el superorden de los Glires.
Categoría:Lagomorpha
ko:토끼
FenicioAntigua civilización semita originaria de la costa oriental del Mediterráneo, en lo que corresponde aproximadamente al actual Líbano.
Expansión
Inicialmente, más que de un país, habría que hablar de varias ciudades-estado principales, con gobiernos independientes:Arados, Berytos (Beirut), Biblos, Sidón y Tiro. Los Fenicios enviaron barcos mercantes por todo el Mediterráneo para fundar colonias en sus orillas, desde Asia Menor hasta España, como Trípoli, Gadir, (Cádiz), Sexi (Almuñécar (Granada)), Rusadir (Melilla) y Malaka (Málaga).
Situados los fenicios en la parte occidental de Siria, florecieron hasta la conquista de Alejandro Magno que tuvo lugar el 332 adC. Vivían en ciudades independientes unas de otras aunque bajo la preponderancia o hegemonía de Sidón hasta el siglo XIII a. C. y de la de Tiro desde esta fecha en adelante, siendo como su ciudad santa o centro moral y religioso la famosa Biblos o Gebal de donde procedían los canteros que trabajaron para el templo de Salomón (lib. III de los Reyes c.V, v.18). . Se extiende y fortifica a orillas del mar.
Se crean factorías en Chipre, Malta, la Península Ibérica y África septentrional.
Cada ciudad tenía su príncipe y su consejo de mercaderes. Sus actividades económicas eran principalmente el comercio marítimo de vidrio, metales, madera de cedro y tejidos de púrpura. De esta forma, se constituyeron en las más poderosas talasocracias del Mediterráneo, a imagen de la extinta civilización minoica. Sus rutas comerciales llegaban hasta las Casitérides en el Atlántico.
Cultura
El pueblo fenicio constituye un poderoso lazo de unión entre las civilizaciones y más aún entre las formas artísticas del mundo antiguo, por la imitación, fusión y difusión de ellas, aunque no se le considere como original inventor de alguna.
Los fenicios utilizaban un alfabeto fonético, que los griegos adoptaron a su propia lengua y, con el tiempo, sirvió de base para todos los alfabetos occidentales.
La cultura fenicia fue muy importante en su época, pero, sorprendentemente, han quedado pocas huellas de su historia. Conocemos su existencia, sobre todo, a través de los textos de otros pueblos que entraron en contacto con ellos, en particular los asirios, los babilonios y, más tarde, los griegos.
Arte
El arte fenicio se estudia principalmente en las ruinas de las ciudades que fueron colonias sidonitas o tirias, como las de Cerdeña y España y, sobre todo, en las establecidas en la isla de Chipre.
Sus producciones tienen más de industriales que de artísticas y en sus esculturas, cerámica, joyas y metalistería se halla como dominante la influencia egipcia desde el siglo X adC. (que es la fecha más antigua que se suele asignar al arte reconocidamente fenicio) admitiendo desde luego elementos asirios hasta llegar al siglo VII adC. Sin embargo, a partir de dicho siglo prepondera la forma griega, llegando a veces a confundirse sus producciones con las griegas, como se confunden las anteriores al siglo X adC., junto con las asirias y egipcias.
Arquitectura
Las formas de arquitectura se infieren más por los dibujos de los sellos y otros relieves que por las ruinas de sus edificios aunque no faltan algunos restos de piezas arquitectónicas hallados en Chipre y Fenicia. Entre éstos, figura el capitel con volutas, inspirado en el arte oriental y que bien pudo ser el antecesor del capitel jónico. Los templos fenicios (como el de Biblos) se distinguían por tener el santuario sin cubierta. En él se daba culto a una piedra o betilo que generalmente consistía en un aerolito de forma cónica (como piedra caída del cielo) situado en medio de la estancia a la cual precedía un atrio rodeado interiormente de columnas. Era también característica la forma que a los sarcófagos suntuosos de piedra daban los fenicios sidonitas que se adaptaba más o menos al contorno de la figura humana como los de la madera egipcios (sarcófagos antropoides) y ostentaba en relieve sobre la tapa una imagen típica o tal vez el retrato del difunto.
Ver
- Escultura fenicia
- Historia Antigua
Categoría:Fenicia
ja:フェニキア
197 adC__NOTOC__
Siglo: Tabla anual siglo II adC (siglo III adC - siglo II adC - siglo I adC)
Década: Años 150 adC - Años 160 adC - Años 170 adC - Años 180 adC - Años 190 adC - Años 200 adC - Años 210 adC - Años 220 adC - Años 230 adC - Años 240 adC
Años: 202 adC - 201 adC - 200 adC - 199 adC - 198 adC - 197 adC - 196 adC - 195 adC - 194 adC - 193 adC - 192 adC
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Acontecimientos:
- Coronación en Egipto de Ptolomeo V de la Dinastía Ptolemaica.
- Inscripción de la piedra de Rosetta.
Fallecimientos:
Nacimientos:
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Si realiza alguna aportación en este sentido, le rogamos que consulte previamente la sección de plantillas de cronología, para así lograr una coherencia entre todos los autores.
Categoría: Siglo II adC
ko:197년
Ebro
El Ebro es el río más caudaloso de España, que recorre el valle de su nombre en dirección NO.-SE. con una longitud total de 910 km y 83.093 km² de cuenca.
Nace en Fontibre (del latín Fontes Iberis, Fuentes del Ebro, en griego Έβρος) cerca de Reinosa, en la Comunidad Autónoma de Cantabria, discurriendo por Miranda de Ebro, Haro, Logroño, Calahorra, Tudela, Alagón, Zaragoza, Caspe, Tortosa, Amposta, Sant Jaume d'Enveja y Deltebre.
Los principales macizos montañosos que delimitan su cuenca son: los Pirineos al norte, el Sistema Ibérico al sur y los Picos de Europa en su nacimiento.
Desemboca al mar Mediterráneo en Deltebre (Delta del Ebro), próximo a Tortosa, Amposta y Sant Jaume d'Enveja (Tarragona), formando un Delta donde la Isla de Buda divide la corriente en dos brazos principales (Golas Norte y Sur). El Delta del Ebro cubre 330 km² - 20% de los cuales son áreas naturales y la superficie restante es agrícola y urbana; los campos de arroz en el Delta cubren sobre unas 21.000 ha.
El Ebro sufre sus crecidas más frecuentes en la estación fría, de octubre a marzo, aunque a veces se prolongan en el tramo final hasta mayo; las de estación fría suelen estar ligadas al régimen pluvial oceánico, mientras que las ocurridas en primavera son fruto de la fusión de la nieve de los Pirineos. Los estiajes se producen en verano: de julio a octubre, en Miranda de Ebro y de fines de agosto y primeros de septiembre en Tortosa.
Las aguas del Ebro se aprovechan en numerosos puntos para el regadío mediante los canales Imperial y el de Tauste. Su caudal es regulado por los embalses del Ebro, Mequinenza y Ribarroja. Estos embalses hacen que en la actualidad el Delta sufra un fenómeno geológico llamado regresión, porque detienen los sedimentos que deberían llegar a la desembocadura.
Su nombre deriva del antiguo topónimo Iber, que da también nombre a los pueblos íberos. Notablemente, en lengua vasca "ibar" significa ribera o margen del río.
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Situación geográfica: Norte de España, atraviesa las comunidades de Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña
Origen: Se plegaron los sedimentos exteriores (los Pirineos y Béticos) dando lugar a dos cordilleras de tipo alpino (Pirineos y Béticas) que produjo en compensación el hundimiento de dos cosas : el valle del Ebro, y el valle del Guadalquivir invadidos por el mar.
Nacimiento: tradicionalmente se fijaba en el manantial de Fontibre a 880 m.
Hoy se fija en las fuentes del río Hijar en Peñalabra a 1980 m., 27 km antes de Reinosa, corriente que viene del manantial.
Desembocadura: Mar Mediterráneo. El Parque Natural del Delta del Ebro fue creado en 1983 por la Generalitat de Catalunya por la demanda de los habitantes del municipio de Deltebre. Es la zona húmeda mas importante de Cataluña con una superficie total de 7802 hectareas.
Longitud: 910 km
Afluentes principales
POR LA IZQUIERDA
- Río Nela
- Río Jerea
- Río Bayas
- Río Zadoya
- Río Ega
- Río Aragón 1300 Hm³/año, sin contar la portación del Eska
- Río Candanchú
- Río Estarrún
- Río Aragón Subordán
- Río Veral
- Río Eska
- Río Onsella
- Río Irati
- Río Arga 250 Hm³/año
- Río Arba
- Río Gállego 1000 Hm³/año
- Río Aurín
- Río Escarra
- Río Caldares
- Río Aguas Limpias Soporta el pantano de la Sarra
- Río Guarga
- Río Asabón
- Río Sotón
- Río Segre
- Río Valira
- Río Noguera
- Río Noguera Pallaresa
- Río Noguera Ribagorzana 700 Hm³/año Volumen regulado por los pantanos Escales, Canellas y Santa Ana
- Río Cinca 1615 Hm³/año 'Volumen regulado por el pantano del Grado
- Río Ara
- Río Ésera950 Hm³/año
- Río Isábena
- Río Vero
- Río Alcanadre
POR LA DERECHA
- Río Oca
- Río Tirón
- Río Oja
- Río Najerilla Soporta el embalse de Mansilla
- Río Iregua
- Río Lumbreras
- Río Montenegro
- Río Albercos
- Río Blanca
- Río Leza
- Río Cidacos
- Río Alhama
- Río Añamaza
- Río Linares
- Bco La Canejada
- Río Queiles 20 Hm³/año
- Río Huecha 40 Hm³/año
- Río Jalón 650 Hm³/año
- Río Isuela
- Río Aranda
- Río Ribota
- Río Jiloca
- Río Pancrudo
- Río Piedra Soporta el embalse de la Tranquera
- Río Najima
- Río Deza
- Río Manubles
- Río Huerva 35 Hm³/año Soporta el embalse de Mezalocha y el de las Torcas
- Río Aguas Vivas 35 Hm³/año Soporta el embalse de Almochuel y el de Moneva
- Río Moyuela
- Río Martín 60 Hm³/año Soporta el embalse de Cueva Foradada
- Río Guadalope 250 Hm³/año Soporta el embalse de Calanda de 54,2 Hm³ de capacidad y el de Santolea de 54 Hm³ de capacidad
- Río Guadalopillo Soporta el embalse de Gallipuén de 4,4 Hm³ de capacidad
- Río Matarraña 50 Hm³/año
- Río Algas
Pantanos y embalses
[http://www.arija.org/es/index.php?title=Pantano_del_Ebro Embalse del Ebro] en su cabecera.
Embalses de Mequinenza y Ribarroja en su curso bajo.
Canales
Canal de Lodosa, Canal Imperial de Aragón, Canal de Tauste, Bardenas, Monegros, Cinca y Canal de Aragón y Cataluña.
Producción hidroeléctrica
74 centrales en la provincia de Huesca con una potencia instalada de 847 297 kW con una producción de 2 787 000 000 kW h. 30 centrales en la provincia de Zaragoza con una potencia instalada de 372 437 kW con una producción de 761 000 000 kW h. 34 centrales en la provincia de Teruel con una potencia instalada de 24 135 kW con una producción de 28 000 000 kW h.
Régimen fluvial
El Ebro es un río caudaloso pero con un caudal irregular, a finales del verano tiene fuertes estiajes y en primavera, con el deshielo pirenaico presenta su máximo caudal. En Tortosa ha llegado a tener un caudal de 32 m³/seg. en periodo de sequía y se superaron los 10.000 m³/seg. en algunas crecidas.
Las principales riadas en Zaragoza desde finales del XIX son:
- marzo 1888 3.760 m³/seg.
- enero 1891 3.250 m³/seg.
- febrero 1892 3.790 m³/seg.
- enero 1895 3.118 m³/seg.
- marzo 1930 3.600 m³/seg.
- diciembre 1930 3.000 m³/seg.
- octubre 1937 3.000 m³/seg.
- enero 1941 4.000 m³/seg.
- febrero 1952 3.260 m³/seg.
- enero 1961 4.130 m³/seg.
- noviembre 1966 3.154 m³/seg.
- febrero 2003 2.957 m³/seg.
- marzo 2003 2.220 m³/seg.
Curiosidades
Los ríos Isuela (río de Huesca afluente del Flumen; río de Zaragoza afluente del Aranda) y Cidacos (con la misma pronunciación y diferente grafía: Cidacos río riojano y Zidacos, río navarro) están repetidos, por la margen derecha y por la izquierda.
Véase también
- Geografía de España
- Batalla del Ebro
Enlaces externos
- [http://www.camara-amposta.es/delta/delta.htm Indicación Geografica Protegida "Arroz del Delta del Ebro"]
- [http://www.chebro.es Confederación hidrográfica del Ebro ]
- [http://www.ayto-zaragoza.es/azar/ayto/medioam/EDUCACION/voluntarios.htm Proyecto VoluntaRíos (Zaragoza) ]
Categoría:Ríos de España
ViriatoViriato (180 a.C. a 139 a.C.) fue el principal cabecilla de la tribu lusitana que hizo frente a la expansión de Roma en las regiones hoy conocidas como Portugal y Extremadura. Viriato condujo a los guerreros tribales a numerosas victorias sobre los romanos durante el periodo de 147 a 139 a.C., antes de ser traicionado y asesinado por algunos de sus propios hombres.
En portugués y español) es conocido como Viriato, mientras que los romanos le decían Viriathus, en latín,
La vida de Viriato
Poco se sabe sobre Viriato, conocido entre sus congéneres por ser un gran guerrero. Antes de entablar cruenta lucha contra los invasores romanos, posiblemente se ganase la vida como pastor, el principal oficio de la mayor parte de los lusitanos, aunque también se dice de él que fue cazador y bandolero.
Muchos le designaron para ser líder tribal, cargo que numerosas veces rechazó. Algunos dicen que vivió cerca de Herminius Mons (hoy Serra da Estrela, en el centro de Portugal) que era una gran fortaleza y —junto con la Sierra de Gata— el corazón de Lusitania. Otros afirman que vivió en Viseu. Hoy día hay quienes se refieren a Viseu como "la ciudad de los lusitanos" y a Loriga como "la ciudad de Viriato". Existen varios pueblos de Extremadura que lo reclaman como propio: Coria, pueblos Veratos (Comarca de la Vera). Santiago de Alcántara, donde se encuentra la gruta llamada "cuna de Viriato" . Zamora en Castilla y León, reclama también el nacimiento de Viriato en sus tierras, con una plaza y una estatua en su honor, obra del ilustre escultor Eduardo Barrón, al igual en la bandera zamorana, la "Seña Bermeja", formada por una tira verde y 8 rojas que significan las 8 batallas consulares que Viriato ganó a los romanos y la de tajetán verde por el apoyo de Zamora a Isabel la Católica en el s. XV. Además, algunos estudios indican que en estas poblaciones pueden encontrarse vestigios históricos de antiguas etnias locales. Durante el periodo romano y algún tiempo después se dieron numerosos matrimonios mixtos entre nativos e invasores, persistiendo, a pesar de ello, vestigios lusitanos, especialmente en la zona de Beira Interior y la provincia de Cáceres.
Buena parte de la vida de Viriato y su lucha contra los romanos pertenecen a la leyenda y mitología portuguesas, siendo Viriato considerado un héroe nacional (no así en Extremadura o España). El historiador Apianus de Alejandría, en su libro sobre Iberia en la Historia romana, comenta que Viriato "mató a numerosos romanos, mostrando una gran habilidad".
Conquista de Lusitania por parte de Roma
En el siglo III antes de Cristo, la República Romana dio comienzo a la conquista de la Península Ibérica, resultándoles al principio una labor bastante fácil.
El cónsul Sergius Galba, famoso por su tendencia a mantener una conducta brutal para con los pueblos conquistados, dirigió las tropas romanas a Iberia en torno al 150 a.C. y comenzó una cruenta lucha contra los restos de la resistencia lusitana. Temiendo la destrucción de sus tierras, los lusitanos enviaron una embajada para parlamentar con Galba, quien recibió a los emisarios de forma cortés, suspendió la ofensiva y prometió entregar tierras de cultivo al pueblo lusitano.
Pero el ofrecimiento resultó ser una trampa: cuando los lusitanos, desarmados, reclamaron las tierras que Galba prometiera, éste dio orden de exterminarlos y muchos fueron asesinados. Viriato se encontraba entre quienes lograron escapar a la matanza.
Guerra lusitana
Viriato nunca olvidó la traición romana. Algún tiempo después, cuando los caudillos lusitanos se decantaban por hacer un nuevo pacto con los romanos tras provocar cuantiosas pérdidas en la armada romana de Caius Vetilius (Cayo Vetilio), Viriato les recordó el engaño de Galba y propuso una guerra lusitana contra los romanos. Los lusitanos acogieron la propuesta con gran entusiasmo.
Viriato organizó un ataque contra Caius Vetilius en Trobila: puesto que los romanos estaban mejor armados, el caudillo lusitano organizó tácticas de guerrilla y preparó ingeniosas emboscadas; y, portando lanzas de hierro y tridentes, los lusitanos derrotaron a Vetilius. A esta lucha no tardarían en sucederle enfrentamientos contra las armadas de Caius Plancius, Unimanus y Caius Nigidus. A partir del 147 a.C., numerosas tribus lusitanas comienzan a unirse al grupo de guerreros de Viriato, quien dirige con éxito un buen número de expediciones bélicas.
Para terminar la pacificación y humillación de Lusitania, Roma envió en el 145 a.C. a Fabius Emilianus al mando de una tropa de 15.000 soldados de infantería y 2.000 jinetes a caballo para reforzar el ejército de Caius Lelius, logrando reducir el área de movimiento de los indígenas; si bien los romanos perdieron la mayor parte de los refuerzos en Ossuma. Cuando Emilianus se lanzó al combate de nuevo, sufrió una aplastante derrota cerca de la actual ciudad de Beja (en Alentejo, Portugal). Esta victoria por parte de los lusitanos les concedió acceso al actual territorio español que comprende la provincia de Granada y la comunidad autónoma de Murcia.
Tras aprender de estos acontecimientos (140 a.C.), Roma envió a Iberia a uno de sus mejores generales, Servilianus (Serviliano Cepión), gobernador de la Ulterior. Cerca de Sierra Morena, los romanos cayeron en una emboscada que los lusitanos les tendieron. Sin embargo, en vez de aprovechar la ocasión para eliminar a los romanos, Viriato permitió que el general y los soldados bajo su mando se marchasen. Servilianus declaró entonces a Viriato "amigo de Roma", reconociendo al cabecilla lusitano dirigente de las tierras bajo su mando.
Asesinato de Viriato
El senado romano rechazó el pacto hecho por Servilianus con el pueblo lusitano. Por otra parte, los romanos cambiaron su modo de actuar: sabiendo que la fuerza de la resistencia lusitana se debía en gran parte al liderazgo de Viriato, en torno al 139 a.C., Marcus Pompilius Lenas sobornó a Áudax, Ditalco y Minurus, tres lusitanos enviados por Viriato como emisarios con el propósito de llegar a un acuerdo de paz. Una vez de vuelta en su campamento, los tres emisarios asesinaron a Viriato mientras éste dormía.
Cuando los traidores regresaron al campamento romano reclamando su recompensa, el cónsul Scipio ordenó que los ejecutaran, declarando que "Roma no paga a los traidores". Los motivos de la traición se desconocen, si bien parece que guardan relación con los problemas socio-económicos por que atravesaba Lusitania bajo la presión romana.
Con la muerte de Viriato también murió la resistencia lusitana, pero al tiempo nació su mito. Aunque la muerte del héroe no equivaldría al cese inmediato de las guerras lusitanas, la resistencia que opondrían las tribus no duraría mucho más. De este modo, las legiones romanas pudieron centrarse en la Citerior, siendo en esta región cuatro los años que Numancia llevaba plantando cara al invasor.
Al cabo, bajo el dominio romano, Lusitania y sus gentes fueron paulatinamente adquiriendo la cultura y el idioma latinos. Varios siglos después, tras la caída del Imperio Romano, la zona occidental de Lusitania daría lugar a la formación del reino de Portugal, mientras que la oriental daría lugar a Extremadura, tras caer el reino taifas de Badajoz.
El pintor del Neoclasicismo José de Madrazo (1781-1859) dedicó un famoso cuadro histórico a la muerte de Viriato.
Referencias
- Loução, Paulo Alexandre, Portugal, terra de mistérios, Esquilo, tercera edición, ISBN 9728605048, 2000.
- Pastor Muñoz, Mauricio, Viriato: el héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo, ISBN 8497341783, La Esfera, 2004.
- Ribeiro, Ângelo y José Hermano Saraiva, História de Portugal (1. A formação do território), QuidNovi, ISBN 9895541066, 2004.
- Roldán, José Manuel: La España romana (información sobre la figura de Viriato en las páginas 25 a 27), ISBN 8476791232.
Falta decir que cuando los autores de semejante traición se dirigieron a cobrar lo acordado con Marcos Pompilius, éste les contestó con la, desde entonces, popular frase: "Roma no paga a traidores".
Lusitania no es Extremadura y Portugal, sino que comprendía las tierras actuales de Extremadura y la región de el Algarve portuguesa.
Enlaces externos
- [http://viriato.netfirms.com/ Viriato.NetFirms.com] (biografía de Viriato en inglés).
- [http://groups.msn.com/Loriga/viriatolusitanianhero.msnw groups.msn.com/Loriga] (grupo de correos acerca de Viriato, en inglés y portugués).
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Cayo Julio César
Cayo Julio César (Gaius Iulius Caesar) (13 de julio de 100 adC - 15 de marzo de 44 adC) fue un líder político y militar de la Antigua Roma que conquistó la Gallia Comata o trasalpanina extendiendo el Imperio Romano hasta el Océano Atlántico e introdujo la influencia romana en la moderna Francia, un logro cuyas consecuencias directas son visibles en la actualidad. Julio César se casó tres veces a lo largo de su vida. Sus esposas fueron Cornelia Cinilla, Pompeya Sila y Calpurnia Pisonis.
Procedente una de las más antiguas familias del patriciado romano, los Julios, fue educado esmeradamente con maestros griegos. A los 12 años fue nombrado Flamen Dialis (sacerdote de Júpiter) por su tio Cayo Mario y obligado a casarse con Cornelia Cinilla. Quedó huérfano de padre a los 14 años y fue perseguido y proscrito por Lucio Cornelio Sila al negarse a divorciarse de su esposa. Pasó una juventud disipada, en la que empezó muy pronto a acercarse al partido político «popular», al cual le unía su relación familiar con Cayo Mario (tío político de Cesar al casarse con su tia Julia Maior. En su juventud fue secuestrado por piratas en un viaje como privatus por las islas griegas. Fue liberado tras pagar un alto rescate, vengándose más tarde al crucificar a todos los piratas del campamento donde había sido secuestrado y haciendo esclavos a los niños y mujeres. Ganó la corona cívica con 20 años. Se ganó el apoyo de la plebe subvencionando fiestas y obras públicas. Y fue acrecentando su prestigio en los diferentes cargos que ocupó: cuestor (69), edil (65), pontífice máximo (63), pretor (62) y propretor de la Hispania Ulterior (61-60).
De regreso a Roma, consiguió un gran éxito político al reconciliar a los dos líderes rivales, Craso y Pompeyo, a los que unió consigo mismo mediante un acuerdo privado para repartirse el poder formando un triunvirato y así oponerse a los optimates que dominaban el Senado (60). Al año siguiente, César fue elegido cónsul (59); y las medidas que adoptó vinieron a acrecentar su popularidad: repartió lotes de tierra entre veteranos y parados, aumentó los controles sobre los gobernadores provinciales y dio publicidad a las discusiones del Senado.
Pero la ambición política de César iba más allá y, buscando la base para obtener un poder personal absoluto, se hizo conceder por cinco años, prorrogados luego -del 58 al 51- el control de varias provincias (Galia Cisalpina, Galia Narbonense e Iliria). El triunvirato fue fortalecido por el Convenio de Luca (56), que aseguraba ventajas para cada uno de sus componentes; pero respondía a un equilibrio inestable, que habría de evolucionar hacia la concentración del poder en una sola mano. Craso murió durante una expedición contra los partos (53). La rivalidad entre César y Pompeyo no encontró freno una vez muerta Julia, la hija de aquél casada con éste (54). Entretanto, César se había lanzado a la conquista del resto de las Galias, que no sólo completó, sino que aseguró lanzando dos expediciones a Britania y otras dos a Germania, cruzando el Rin. Con ello llegó a dominar un vasto territorio, que aportaba a Roma una obra comparable a la de Pompeyo en Oriente, defensa de la República como última esperanza de salvaguardar el orden oligárquico tradicional. Tras cruzar el río Rubicón -que marcaba el límite de su jurisdicción-, César inició una guerra civil de tres años (49-46) en la que resultó victorioso: conquistó primero Roma e Italia; luego invadió Hispania; y finalmente se dirigió a Oriente, en donde se había refugiado Pompeyo. Derrotó a Cneo Pompeyo Magno cerca de las costas griegas en la batalla de Farsalia. Persiguiendo a éste, llegó a Egipto, donde aprovechó para intervenir en una disputa sucesoria de la familia faraónica, tomando partido en favor de Cleopatra VII («Guerra Alejandrina», 48-47 a.C),con quien tuvo un hijo, Cesarion Ptolomeo XV, último faraón de la dinastía Ptolemaica. Asesinado Pompeyo en Egipto, César prosiguió la lucha contra sus partidarios. Primero hubo de vencer al rey del Ponto, Farnaces, en la batalla de Zela (47), que definió con su famosa sentencia veni, vidi, vici («llegué, vi y vencí»); luego derrotó a los últimos pompeyanos que resistían en África (batalla de Tapso, 46) y a los propios hijos de Pompeyo en Hispania (batalla de Munda, cerca de Córdoba, 45). Vencedor en tan larga guerra civil, César acalló a los descontentos repartiendo dádivas y recompensas durante las celebraciones que organizó en Roma por la victoria.
Una vez dueño de la situación, César acumuló cargos y honores que fortalecieran su poder personal: cónsul por diez años, prefecto de las costumbres, jefe supremo del ejército, pontífice máximo (sumo sacerdote), dictador perpetuo, si bien rechazó la diadema real que le ofreció Marco Antonio. El Senado fue reducido a un mero consejo del príncipe. Estableció así una dictadura militar disimulada por la apariencia de acumulación de magistraturas civiles. Murió asesinado en una conjura dirigida por Casio Longino y Bruto, que le impidió completar sus reformas; no obstante, dejó terminadas algunas, como el cambio del calendario (que se mantuvo hasta el siglo XVI), una nueva ley municipal que concedía mayor autonomía a las ciudades o el reasentamiento como agricultores de las masas italianas proletarizadas; todo apuntaba a transformar Roma, de la ciudad-estado que había sido, en cabeza de un imperio que abarcara la práctica totalidad del mundo conocido, al tiempo que se transformaba su vieja constitución oligárquica por una monarquía autoritaria de tintes populistas; dicha obra sería completada por su sobrino-nieto y sucesor, Octavio Augusto.
Enlaces externos
- [http://www.webhistoria.com.ar/zmagazine+article.articleid+15.htm Biografía por Suetonio]
César, Julio
César, Julio
César, Julio
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Cneo Pompeyo Magno
Cneo Pompeyo, conocido como el "Magno" (en semejanza Alejandro Magno) fue un político y general romano, que nació el 29 de septiembre del año 106 adC y murió en Egipto, donde fue asesinado el 28 de septiembre del año 48 adC. Desde muy joven tuvo vocación política y militar y gran ambición por conseguir una buena carrera y llegar al mandato supremo de Roma. Sus comienzos en esta carrera fueron junto al cónsul de Roma, Sila, como oficial de su ejército.
Se casó con una mujer llamada Antistia, a la que repudió años más tarde para casarse de nuevo con Emilia (hijastra de Sila). Tuvo una tercera mujer, Julia, que era hija de Julio César, el hombre con quien Pompeyo formó el primer Triunvirato de Roma.
Muchos fueron los méritos militares que llevaron a Pompeyo al triunfo de ser nombrado cónsul en el año 71 adC. Dicho nombramiento fue una excepción en que el Senado se saltó las normas y leyes por las que se regían entonces para obtener este título, es decir, lo que se llamaba cursus honorum.
Éxitos militares
- Reconquista de la provincia de África al lado del general Sila. Por sus méritos se le concedió el apodo de Magno y el Senado le honró con el triunfo, en el año 79 adC.
- Campaña contra Sertorio en tierras de Hispania, lo que se conoce como guerras sertorianas, que terminó en el año 71 adC con la derrota de Sertorio frente a Metelo y Pompeyo.
- A su regreso de la guerra contra Sertorio venció y dio muerte a unos pocos seguidores del esclavo y gladiador Espartaco que huían hacia el norte de Italia.
- Campaña con éxito contra los piratas de las costas del Mediterráneo.
- Guerra contra el rey del Ponto (al noreste de Asia Menor, junto al Ponto Euxino, lo que hoy se llama mar Negro), Mitrídates VI del Ponto. Sucedió entre los años 66 y 61 adC. Pompeyo regresó triunfante después de vencer a Mitrídates. Guerra en ese tiempo contra Tigranes el Grande de Armenia y contra Antíoco XIII de Siria (último rey de la dinastía Seleúcida, cuyo reino conquistó y anexionó a Roma. A la vuelta entró en Jerusalén y también sometió a los judíos.
Guerras sertorianas
Cuando Roma se dio cuenta de que Sertorio, pretor de la Hispania Citerior se engrandecía y pretendía llegar a ser un monarca independiente en esta provincia, mandó a Pompeyo para que ayudase al procónsul Metelo y juntos vencieran a Sertorio. De esta manera Roma expresaba su deseo de quitar plenamente el poder de Sertorio que se iba haciendo cada vez más grande y peligroso.
Para este empeño Roma creó un ejército especial y pidió a los cónsules que se hiciesen cargo, pero los cónsules se negaron a emprender esa campaña. Sin embargo se ofreció voluntario un general joven y ambicioso, que ya había triunfado al lado de Sila en la reconquista de África y por cuyos méritos, el propio Sila le había dado el apelativo de Magno, y el Senado le había honrado con el triunfo (espectacular desfile que se organizaba en ofrenda hacia algún general que lo mereciera) en el 79 adC. Este general era Cneo Pompeyo Magno.
En primer lugar, Pompeyo y su ejército hicieron la gran obra de construir una calzada en el monte Genèvre, que fue el primer camino artificial que hubo en los Alpes, el mismo que años más tarde, en el 58, utilizaría César para llevar sus legiones a la Galia. Fue necesario construir esta ruta porque el camino de la costa estaba ocupado por el pueblo de los salvios (bárbaros vecinos de Marsella), que estaban en pie de guerra. Al pasar Pompeyo por la nueva ruta construida sorprendió a los salvios por el flanco y los venció sin dificultad, pudiendo así seguir por la carretera de la costa, cruzar los Pirineos y entrar en Hispania el año 77 adC.
La guerra contra Sertorio comenzó y en los primeros tiempos el triunfo de este último fue considerable. Sus fuerzas militares y su talento eran muy superiores a las de Pompeyo y Metelo que también luchaba contra él desde el extremo meridional del oeste. Pompeyo se edificó un campamento de invierno a la vista de que la guerra sería dura y se alargaría. El campamento se llamó Pompaelo y así nació la futura ciudad de Pamplona. Por su parte Metelo también había edificado su propio campamento que se llamó Metellinum, y que con el tiempo sería Medellín
La guerra contra Sertorio se terminó en el año 71 adC con el absoluto triunfo de Pompeyo y Metelo.
El Senado de Roma llevaba muchos años sin ocuparse de la marina y del cuidado de sus costas, hecho que los numerosos piratas aprovecharon para vivir a sus anchas y actuar en consecuencia. El Mediterráneo estaba invadido por estos forajidos aventureros que procedían casi todos de las costas de Cilicia en Asia Menor (en el golfo de Alejandretta, frente a la isla de Chipre). Su audacia y su seguridad era tal que llegaron a desembarcar en la desembocadura del Tíber, internándose hasta las cercanías de Roma sin ser molestados.
Dadas las circunstancias, en el año 67 adC la Asamblea del pueblo aprobó una ley por la cual se otorgaba a Pompeyo hasta 200 naves y autorización para aumentar su ejército, cosa que no se hacía normalmente con ningún general. En el término de 40 días, Pompeyo barrió de piratas las costas del Mediodía occidental y en otros tantos días limpió la parte oriental hasta llegar a las costas de Cilicia donde también hizo un buen escarmiento.
El regreso a Roma
Después de la campaña contra los piratas Pompeyo se dirigió a Siria luchando y venciendo al rey Mitrídates, campaña bélica que duró desde el 67 adC hasta el 62 adC. En el 61 regresó a Roma de forma triunfal por tercera vez. Licenció a su ejército y pidió al Senado que le concediese tierras para sus legionarios, como paga y recompensa. Pero el Senado no hizo caso de su petición por lo que Pompeyo, que era altivo y orgulloso y conocía sus propios méritos en todas las campañas anteriores, se volvió contra el partido aristocrático de los senadores, y en el año 60 se declaró abiertamente enemigo del Senado, poniéndose de acuerdo con el político Craso y con el general Julio César para formar el primer Triunvirato cuyos triunviros eran estos tres generales. En un principio este acuerdo careció del apoyo del Senado y no tuvo soporte legal ninguno. Su programa estaba concebido para engrandecer Roma aun a costa de la oposición de los senadores. Tenían de su parte al pueblo y a los soldados y por un tiempo los tres generales fueron los dueños de Roma.
Con los años la relación de los tres generales se fue deteriorando. En el año 53 adC murió Craso en Carres (ciudad próxima a Harran en la actual Turquía, al sureste), luchando contra los partos. En el año 52 adC el Senado decide destituir a César de su cargo de cónsul con la idea de que quedase uno solo, Pompeyo. Este hecho es el comienzo de la gran enemistad entre César más sus partidarios y Pompeyo más los suyos.
El fin de Pompeyo
Cuando le llegaron las noticias de su cese a César, decidió regresar a Roma con su ejército y defender sus derechos con su ayuda. Cruzó en el 49 adC el antiguo río Rubicón que marcaba la frontera entre Italia y la Galia Cisalpina y se presentó en las cercanías de Roma desafiando al Senado y al propio Pompeyo. Ante esta audacia de César, Pompeyo optó por retirarse a Brundisium (actual Brindisi, al sur de Italia) y más tarde a Grecia donde contaba con un ejército que le era fiel; tenía también muchos partidarios seguidores de Hispania y contaba así mismo con la flota que había mandado en la campaña contra los piratas. A pesar de todo, Cesar tomó el control de la península Itálica y persiguió a Pompeyo, derrotándole en la célebre batalla de Farsalia (antigua ciudad al norte de Grecia), en el 48 adC. (Esta batalla se la tiene en la Historia como una de las más interesantes de la antigüedad, desde el punto de vista del arte militar).
Pompeyo pudo huir dirigiéndose a Egipto, donde le esperaba la muerte a manos de un sicario del rey Ptolomeo XIII (hermano de la célebre Cleopatra), cuando desembarcó en Pelusio el 28 de septiembre del año 48 adC. Ptolomeo quiso de esta manera rendir tributo a César, de quien se sentía gran amigo político.
Véase también
- Hispania
- Antigua Roma
- República Romana
Pompeyo Magno, Cneo
Pompeyo Magno, Cneo
ja:ポンペイウス
Guerras Cántabras
Así comienza Floro su relato para narrar los hechos acaecidos en una contienda que hizo que el propio emperador romano César Augusto, abriera las puertas del templo de Jano, en señal de combate total, y se desplazara en persona desde Roma hasta tierra de cántabros.
Por el nombre de las Guerras Cántabras (29 adC - 19 adC) se conoce a los enfrentamientos entre el Imperio Romano y los distintos pueblos cántabros que habitaban el territorio conocido ya por los antiguos romanos como Cantabris. (200 años antes de la contienda, el historiador Catón el Viejo ya dice fluvium Hiberum; is oritur ex Cantabris: El rio Ebro nace en tierra de cántabros, por lo tanto la ubicación de Cantabria ya era perfectamente conocida por los romanos).
Contexto Geográfico e Histórico
Desde aproximadamente el año 50 adC, solamente lo | | |