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Cneo Pompeyo Magno

Cneo Pompeyo Magno

Cneo Pompeyo, conocido como el "Magno" (en semejanza Alejandro Magno) fue un político y general romano, que nació el 29 de septiembre del año 106 adC y murió en Egipto, donde fue asesinado el 28 de septiembre del año 48 adC. Desde muy joven tuvo vocación política y militar y gran ambición por conseguir una buena carrera y llegar al mandato supremo de Roma. Sus comienzos en esta carrera fueron junto al cónsul de Roma, Sila, como oficial de su ejército. Se casó con una mujer llamada Antistia, a la que repudió años más tarde para casarse de nuevo con Emilia (hijastra de Sila). Tuvo una tercera mujer, Julia, que era hija de Julio César, el hombre con quien Pompeyo formó el primer Triunvirato de Roma. Muchos fueron los méritos militares que llevaron a Pompeyo al triunfo de ser nombrado cónsul en el año 71 adC. Dicho nombramiento fue una excepción en que el Senado se saltó las normas y leyes por las que se regían entonces para obtener este título, es decir, lo que se llamaba cursus honorum.

Éxitos militares


- Reconquista de la provincia de África al lado del general Sila. Por sus méritos se le concedió el apodo de Magno y el Senado le honró con el triunfo, en el año 79 adC.
- Campaña contra Sertorio en tierras de Hispania, lo que se conoce como guerras sertorianas, que terminó en el año 71 adC con la derrota de Sertorio frente a Metelo y Pompeyo.
- A su regreso de la guerra contra Sertorio venció y dio muerte a unos pocos seguidores del esclavo y gladiador Espartaco que huían hacia el norte de Italia.
- Campaña con éxito contra los piratas de las costas del Mediterráneo.
- Guerra contra el rey del Ponto (al noreste de Asia Menor, junto al Ponto Euxino, lo que hoy se llama mar Negro), Mitrídates VI del Ponto. Sucedió entre los años 66 y 61 adC. Pompeyo regresó triunfante después de vencer a Mitrídates. Guerra en ese tiempo contra Tigranes el Grande de Armenia y contra Antíoco XIII de Siria (último rey de la dinastía Seleúcida, cuyo reino conquistó y anexionó a Roma. A la vuelta entró en Jerusalén y también sometió a los judíos.

Guerras sertorianas

Cuando Roma se dio cuenta de que Sertorio, pretor de la Hispania Citerior se engrandecía y pretendía llegar a ser un monarca independiente en esta provincia, mandó a Pompeyo para que ayudase al procónsul Metelo y juntos vencieran a Sertorio. De esta manera Roma expresaba su deseo de quitar plenamente el poder de Sertorio que se iba haciendo cada vez más grande y peligroso. Para este empeño Roma creó un ejército especial y pidió a los cónsules que se hiciesen cargo, pero los cónsules se negaron a emprender esa campaña. Sin embargo se ofreció voluntario un general joven y ambicioso, que ya había triunfado al lado de Sila en la reconquista de África y por cuyos méritos, el propio Sila le había dado el apelativo de Magno, y el Senado le había honrado con el triunfo (espectacular desfile que se organizaba en ofrenda hacia algún general que lo mereciera) en el 79 adC. Este general era Cneo Pompeyo Magno. En primer lugar, Pompeyo y su ejército hicieron la gran obra de construir una calzada en el monte Genèvre, que fue el primer camino artificial que hubo en los Alpes, el mismo que años más tarde, en el 58, utilizaría César para llevar sus legiones a la Galia. Fue necesario construir esta ruta porque el camino de la costa estaba ocupado por el pueblo de los salvios (bárbaros vecinos de Marsella), que estaban en pie de guerra. Al pasar Pompeyo por la nueva ruta construida sorprendió a los salvios por el flanco y los venció sin dificultad, pudiendo así seguir por la carretera de la costa, cruzar los Pirineos y entrar en Hispania el año 77 adC. La guerra contra Sertorio comenzó y en los primeros tiempos el triunfo de este último fue considerable. Sus fuerzas militares y su talento eran muy superiores a las de Pompeyo y Metelo que también luchaba contra él desde el extremo meridional del oeste. Pompeyo se edificó un campamento de invierno a la vista de que la guerra sería dura y se alargaría. El campamento se llamó Pompaelo y así nació la futura ciudad de Pamplona. Por su parte Metelo también había edificado su propio campamento que se llamó Metellinum, y que con el tiempo sería Medellín La guerra contra Sertorio se terminó en el año 71 adC con el absoluto triunfo de Pompeyo y Metelo.

Los piratas

El Senado de Roma llevaba muchos años sin ocuparse de la marina y del cuidado de sus costas, hecho que los numerosos piratas aprovecharon para vivir a sus anchas y actuar en consecuencia. El Mediterráneo estaba invadido por estos forajidos aventureros que procedían casi todos de las costas de Cilicia en Asia Menor (en el golfo de Alejandretta, frente a la isla de Chipre). Su audacia y su seguridad era tal que llegaron a desembarcar en la desembocadura del Tíber, internándose hasta las cercanías de Roma sin ser molestados. Dadas las circunstancias, en el año 67 adC la Asamblea del pueblo aprobó una ley por la cual se otorgaba a Pompeyo hasta 200 naves y autorización para aumentar su ejército, cosa que no se hacía normalmente con ningún general. En el término de 40 días, Pompeyo barrió de piratas las costas del Mediodía occidental y en otros tantos días limpió la parte oriental hasta llegar a las costas de Cilicia donde también hizo un buen escarmiento.

El regreso a Roma

Después de la campaña contra los piratas Pompeyo se dirigió a Siria luchando y venciendo al rey Mitrídates, campaña bélica que duró desde el 67 adC hasta el 62 adC. En el 61 regresó a Roma de forma triunfal por tercera vez. Licenció a su ejército y pidió al Senado que le concediese tierras para sus legionarios, como paga y recompensa. Pero el Senado no hizo caso de su petición por lo que Pompeyo, que era altivo y orgulloso y conocía sus propios méritos en todas las campañas anteriores, se volvió contra el partido aristocrático de los senadores, y en el año 60 se declaró abiertamente enemigo del Senado, poniéndose de acuerdo con el político Craso y con el general Julio César para formar el primer Triunvirato cuyos triunviros eran estos tres generales. En un principio este acuerdo careció del apoyo del Senado y no tuvo soporte legal ninguno. Su programa estaba concebido para engrandecer Roma aun a costa de la oposición de los senadores. Tenían de su parte al pueblo y a los soldados y por un tiempo los tres generales fueron los dueños de Roma. Con los años la relación de los tres generales se fue deteriorando. En el año 53 adC murió Craso en Carres (ciudad próxima a Harran en la actual Turquía, al sureste), luchando contra los partos. En el año 52 adC el Senado decide destituir a César de su cargo de cónsul con la idea de que quedase uno solo, Pompeyo. Este hecho es el comienzo de la gran enemistad entre César más sus partidarios y Pompeyo más los suyos.

El fin de Pompeyo

Cuando le llegaron las noticias de su cese a César, decidió regresar a Roma con su ejército y defender sus derechos con su ayuda. Cruzó en el 49 adC el antiguo río Rubicón que marcaba la frontera entre Italia y la Galia Cisalpina y se presentó en las cercanías de Roma desafiando al Senado y al propio Pompeyo. Ante esta audacia de César, Pompeyo optó por retirarse a Brundisium (actual Brindisi, al sur de Italia) y más tarde a Grecia donde contaba con un ejército que le era fiel; tenía también muchos partidarios seguidores de Hispania y contaba así mismo con la flota que había mandado en la campaña contra los piratas. A pesar de todo, Cesar tomó el control de la península Itálica y persiguió a Pompeyo, derrotándole en la célebre batalla de Farsalia (antigua ciudad al norte de Grecia), en el 48 adC. (Esta batalla se la tiene en la Historia como una de las más interesantes de la antigüedad, desde el punto de vista del arte militar). Pompeyo pudo huir dirigiéndose a Egipto, donde le esperaba la muerte a manos de un sicario del rey Ptolomeo XIII (hermano de la célebre Cleopatra), cuando desembarcó en Pelusio el 28 de septiembre del año 48 adC. Ptolomeo quiso de esta manera rendir tributo a César, de quien se sentía gran amigo político.

Véase también


- Hispania
- Antigua Roma
- República Romana Pompeyo Magno, Cneo Pompeyo Magno, Cneo ja:ポンペイウス

Imperio Romano

:Este artículo se refiere al Imperio Romano hasta su disolución en occidente, no a su continuación en oriente como Imperio Bizantino ni al intento de restauración en Europa central en forma del Sacro Imperio Romano (843–1806). Sacro Imperio Romano (843–1806))]] El Imperio Romano, con su capital en la ciudad de Roma, fue un imperio de la Antigüedad que se extendió alrededor del Mar Mediterráneo, desde el Océano Atlántico al Oeste hasta las orillas del Mar Negro, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al Este, y desde el Desierto del Sáhara al Sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia (la actual Escocia), en Gran Bretaña al Norte, en el momento de su máxima extensión. El término es la traducción de la expresión latina Imperium Romanum, que no significa otra cosa que los dominios de los ejércitos de Roma. Polibio fue uno de los primeros cronistas en documentar la expansión de Roma aun como república. En las décadas anteriores a la llegada de Augusto, Roma había adquirido numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Su principal competidora en aquella época fue Cartago cuyo poder rivalizaba con el de Roma y por ello fue la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas obligaron a Roma a salir de sus fronteras naturales, la península Itálica, y poco a poco se vio encontrando con nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc. Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto se hicieron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas, de cara a obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal fue el poder. Este fue el caso de Cayo Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió por primera vez la autoridad del Senado Romano. El Imperio Romano surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República Romana. Él fue, de hecho, el primer hombre que se alzó como mandatario absoluto en Roma, haciéndose nombrar Dictator (dictador). Tal osadía no agradó a los miembros del Senado Romano, que conspiraron contra él asesinándole durante los Idus de marzo en las mismas escalinatas del Senado, restableciendo así la república, pero su retorno sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, quien sería enviado años más tarde a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra. A su regreso, la implantación del imperio resulta inevitable aun manteniendo las formas republicanas. Augusto asegura el poder imperial con importantes reformas que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trataría de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono. Finalmente en el 476 el hérulo Odoacro depone al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El senado envía las insignias a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la capitulación del imperio de Occidente. El imperio oriental proseguiría varios siglos más bajo el nombre de Imperio Bizantino, hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder otomano. El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos. Con el colapso del imperio de occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media.

El Imperio de Augusto (31 adC-14 dC)

Con la victoria de Octavio sobre Marco Antonio, la República se anexiona de facto las ricas tierras de Egipto. A su regreso a Roma el poder de Octavio es enorme, tanto como lo es la influencia sobre sus legiones. En el año 27 adC se restablece la normalidad política en Roma, otorgándosele por parte delSsenado el título de César Augusto así como el de Imperator (emperador), que significa vencedor en la batalla y que le convertía en comandante de todos los ejércitos. Aseguró su poder manteniendo un frágil equilibrio entre la apariencia republicana y la realidad de una monarquía dinástica tradicionalmente rechazada por la nobleza romana. Por ello, formalmente nunca aceptó el poder absoluto aunque de hecho lo ejerció, asegurando su poder con varios puestos importantes de la república y manteniendo el comando sobre varias legiones. Tras su muerte Octaviano fue consagrado como Divus (divino), lo cual le convertía a su muerte en Dios. divino (naranja), 14 (amarillo), y 117 (Verde).]]

Dinastía Julio-Claudia: los sucesores de Augusto (14-69 dC)

Los sucesores de Augusto no demostraron ser especialmente dotados, evidenciando las debilidades de un sistema dinástico hereditario. Tiberio, Calígula y Nerón fueron especialmente despóticos, dejándose llevar incluso por excesos de locura que pusieron a prueba la fortaleza del sistema consolidado bajo la sabia administración de Octavio. Con Nerón varias legiones se rebelaron el 68 y, sin apoyos, el emperador acabó por suicidarse.

Dinastía flavia (69-96 dC)

El imperio entró en una breve anarquía en la que en un mismo año (el 69) hubo cuatro emperadores conociéndose como el año de los cuatro emperadores. Tuvo que ser un general, Vespasiano, quien pusiera fin al caos. Su mandato se reveló positivo para el Imperio y salvo las rebeliones de Judea, que aplastó sin miramientos, pocos problemas graves tuvo que afrontar. Pero una vez más instaló una nueva línea dinástica que demostró nuevamente sus debilidades a la llegada de Domiciano, quien resultó ser igual o peor que los déspotas que le habían precedido. De nuevo, el sistema se impuso por encima del tirano que fue asesinado en un complot contra él.

Los emperadores adoptivos

Con la muerte de Domiciano empieza la era más grande del Imperio, el mayor periodo de estabilidad política y buena administración como nunca tuvo ni volvería a tener. Por primera vez al Senado Romano se le da la potestad de elegir sucesor y elige a Nerva el año 96. Se inicia así un periodo conocido como el de los cinco emperadores buenos ya que se suceden cinco emperadores consecutivos que resultan muy positivos en el gobierno de las extensas posesiones imperiales, así como en todas las campañas militares en las que participa Roma, resultando siempre triunfante en aplastantes victorias que llevan al Imperio al cénit de su extensión bajo el mandato de Trajano en el 117, el segundo de los cinco emperadores.

Los cinco emperadores buenos (96-180 dC)

Nerva es un anciano perteneciente a la nobleza senatorial italiana y será el último emperador italiano de familia y de nacimiento. Su mayor mérito fue elegir al mejor sucesor posible, Marco Ulpio Trajano. Trajano es un patricio afincado en la Bética y ascenderá al trono en el 98 por recomendación de Nerva. Con él, el Imperio Romano consiguió su mayor extensión con las nuevas adquisiciones de la Dacia, Arabia, Mesopotamia, Asiria y Armenia. El imperio llegó a abarcar desde Gran Bretaña al Sáhara y desde la Península Ibérica al Éufrates. Con los llamados emperadores antoninos se instauró, por vez primera, la tradición de nombrar al sucesor más dotado sin priorizar la razón hereditaria. Adriano fue el afortunado sucesor de Trajano, quien se encargó de consolidar las conquistas de éste renunciando a los ambiciosos planes de conquista de su predecesor. Devolvió Mesopotamia a los partos y afianzó la Dacia y la Britania romanas, en esta última con la construcción del famoso muro al que da nombre. Duarante el reinado de los antoninos se volvió a tener en cuenta la voz del Senado como en tiempos de Augusto, obedeciendo sus recomendaciones en la mayoría de ocasiones sin que por ello mermase el poder de los emperadores en el desempeño de sus funciones. Bajo los sucesores de Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio, se produjeron ya los primeros ataques importantes sobre las fronteras romanas sobre todo por parte de los germanos (especialmente los cuados y marcomanos) y los partos. Antonino avanzó varias guarniciones britanas a un nuevo frente en el que edificó el llamado Muro de Antonino esperando que los caledonios y pictos atrapados entre los dos muros aceptaran, poco a poco, romanizarse. Pero los pictos no dejaron de acosar a las guarniciones romanas, por lo que a la llegada de Marco Aurelio al trono se procedió al repliegue de todas las guarniciones hasta la más estable y segura frontera del muro de Adriano. Durante esta época se producen también los primeros y únicos contactos directos entre Roma y China con el envío de una embajada romana a oriente a la que hacen referencia las crónicas chinas de la dinastía Han.
Trajano y las campañas de la Dacia
Una paz de compromiso con Decébalo, rey de los dacios, se había pactado desde que Domiciano emprendiera su frustrada campaña de la que el líder dacio no pudo salir más reforzado. A pesar de los compromisos a los que había llegado con los romanos desde sus dominios se continuó acosando a las caravanas y flotas de comerciantes incluso acometiéndose actos de pillaje y saqueo de poblaciones fronterizas. Así fue como Trajano se dispuso a acometer su mayor y más gloriosa campaña que le llevaría a integrar una nueva provincia dentro de las fronteras del Imperio. Desde que cartagineses y galos acosaran Roma la estrategia más exitosa siempre había sido la misma, reducir el potencial militar del enemigo a cero aplastándolo con todo el peso de las legiones y de sus cenizas levantar una sociedad más romana que la propia Roma llevando a la región conquistada lo mejor que el Imperio podía ofrecer, su organización administrativa y sus obras públicas. Esta vez no iba a ser diferente. Para la campaña del 101-102 d.C Trajano dispone de 86.000 hombres repartidos entre 7 legiones y 41 cohortes mixtas (caballería más infantería) de auxiliares y algunos vexillationes de otras legiones. El ejército reunido es enorme, el mayor desde tiempos de Augusto y que no sería superado hasta la gran operación de Marco Aurelio en el Danubio contra los germanos. El ejército marcha sobre Tapae donde se atrinchera el líder dacio con unos 40.000 hombres entre caballería sármata e infantería dacia. Dada la inferioridad numérica de sus fuerzas decide jugársela preparando una encerrona al hábil Trajano pero este previendo la situación divide su ejército en dos grupos. El primero dirigido por el propio emperador lo forman las legiones I Audiutrix y II Adiutrix Pia Fidelis, III Flavia y VII Claudia más las dos cohortes de la guardia pretoriana, 20 de infantería auxiliar y 30 mixtas con unas 10 alas de caballería. Esta fuerza se dirigirá frontalmente hacia los 30.000 hombres de infantería que presenta Decébalo en el estrecho paso por el que obliga a pasar a Trajano. Varias de las cohortes auxiliares y vexilationes se ocupan de cubrir los flancos mientras el segundo contingente dejado al mando de Tercio Juliano se interna en el bosque con las legiones I Italica, V Macedonica, y XIII Gemina para expulsar a la caballería sármata escondida en él y neutralizar así su emboscada. Finalmente los romanos hacen valer su superioridad aplastante y Dacia queda convertida en un estado tributario y aliado de Roma. Varias legiones son apostadas en su territorio para asegurar el dominio romano. Pero esto no durará mucho ya que en el 105 los dacios atacan a los iacigos, aliados de Roma y se niegan a pagar los tributos requeridos iniciándose así la rebelión que culminará el 107 con la victoria definitiva sobre los dacios y su integración completa como provincia romana.
Marco Aurelio y las Guerras Marcomanas
Marco Aurelio tuvo que hacer frente al mayor intento de invasión bárbara desde los tiempos de la Roma Republicana. Los frentes del Danubio y el Rhin se vieron sacudidos por una oleada de ataques que no pudieron ser detenidos por las escasas guarniciones con que contaban los limes ya que la mayoría de las legiones se encontraban regresando de la campaña contra los Partos. Algunas tribus germanas lograron penetrar en la desprotegida Italia entreteniéndose en sitiar Aquileia durante los años 166 y 167. Hay que tener en cuenta que en ésa época Roma no contaba con contingentes en retaguardia. Basaba sus defensas en unas sólidas fronteras que suponía impenetrables, pero esta vez se había abierto brecha. Marco Aurelio sabedor del precedente que se podría sentar si les dejaba regresar con las manos llenas, y ya no digamos saquear Italia, no solo se decidió a expulsarlos sino también a aplastarlos con toda la fuerza del Imperio. Invasiones parecidas harían mella en el Imperio durante la crisis del siglo III pero ahora, el Imperio estaba perfectamente engrasado y reaccionó como un resorte, con total contundencia. Marco Aurelio acudió de inmediato a Italia y reclutó a todo un ejército echando mano hasta de presidiarios, gladiadores y esclavos manumitidos. Creó dos nuevas legiones II y III Italica. Por los informes que se tienen las legiones se prepararon, armaron y entrenaron a conciencia. Se compró también la colaboración de tribus mercenarias para dar apoyo a las nuevas legiones y cohortes auxiliares recién salidas de los barracones. Estas fueron reforzadas con las tropas de Sabiniano que venían desde Pannonia. La resolución romana no pasó desapercibida para los marcomanos, cuados, victumalos y demás tribus que participaron en la invasión. Se retiran pues hacia Noricum y Raetia esperando que Roma no les persiga más allá de Italia. Naturalmente Roma no les da tregua y el emperador sigue sus pasos. Poco a poco Marco Aurelio logra reunir un colosal ejército de 10 legiones además de varios vexillationes de otras legiones y diversas cohortes de auxilliari. Sus fuerzas deben ser reforzadas con abundantes reclutas para reponer a las bajas causadas por la peste que azotaba el Imperio desde que las legiones regresaran de partia trayéndola consigo. Sitúa su base de operaciones en el fuerte de Carnuntum a orillas del Danubio base de la Legio XIV Gemina. El ejército que lo acompaña en la campaña marcomana alcanzará increible cifra de unos 150.000 soldados movilizados. Entre estos efectivos se encuentran los cuerpos completos de las legiones I y II Audiutrix, I,II y III Italica, X y XIV Gemina, XI Claudia, I Minerva y la XII Fulminata. También hay cuerpos parciales, (vexillationes) de las legiones II Traiana, XV Apollinaris, III Cyrenaica, III Augusta, X Fretensis, XXX Ulpia y III Gallica. La guerra se verá interrumpida por nuevos contratiempos. En el 168 Dacia también se ve acosada por los dacios libres, sármatas y costobocos lo que obliga movilizar fuerzas para retener a los invasores y a amurallar Sarmizegetusa. Asimismo, el general romano Ávidio Casio se subleva en Egipto, forzando a Marco Aurelio a abandonar temporalmente las guerras marcomanas cuando ya los tenía casi arrinconados para sofocar dicha rebelión. A su regreso, reemprende la campaña, muriendo durante la misma en el frente del Danubio víctima de la peste.
La sucesión: ¿porqué Cómodo?
Por alguna razón que se desconoce, el emperador filósofo Marco Aurelio rompió la sabia tradición instaurada con Nerva y dio la sucesión a su propio hijo, Cómodo, esperando que este concluyera su ambiciosa operación de castigo con la que pretendia incorporar dos nuevas provincias al imperio, Marcomania y Sarmatia. Pero Cómodo, muy al contrario, ofreció rápidamente la paz a los germanos, quienes la aceptaron enseguida. Las fuerzas bárbaras estaban prácticamente agotadas por la presión romana, que los estaba llevando hasta el límite. Este fue un balón de oxígeno que años más tarde se rebelaría como un grave error estratégico, habiéndose echado a perder una nueva oportunidad de exterminar totalmente a la amenaza germana. Las guerras marcomanas finalizan pues abruptamente con la muerte de Marco Aurelio, no sin mostrar ante los bárbaros el mayor despliegue bélico y el mayor contingente militar listo para el combate desde tiempos de Augusto. Los germanos tardarían mucho tiempo en recuperarse y en volverse a rebelar contra Roma. Muchos se preguntan porqué Marco Aurelio decidió romper el esquema sucesorio legando el imperio a su hijo. El hecho es que los emperadores antoninos que le precedieron no tuvieron nunca un sucesor directo disponible por lo que siempre se vieron obligados a adoptar a alguien para asegurar la estabilidad imperial tras su muerte. A pesar de todo siempre trataron de guardar el poder entre miembros de su familia o cercanos a ella siempre que fue posible.

Cómodo (180-192 dC)

Este nuevo emperador, de quien los historiadores dan un imagen de tirano y poco competente, se rebela nefasto y despreocupado de los problemas del pueblo y en las fronteras, ocupándose más por divertirse con los juegos. La situación de dejadez imperial agrava el malestar en la corte hasta que el emperador es finalmente asesinado.

Dinastía de los Severos (193-235 dC)

Tras un breve periodo anárquico Septimio Severo, militar no perteneciente a la aristocracia romana, consigue establecer una nueva dinastía el año 193. Alejandro Severo es el último emperador de esta línea hereditaria, dando paso a la tercera anarquía (la primera fue el año de los cuatro emperadores y la segunda la que precedió a los Severos). A partir de ahora se suceden en el trono varios emperadores que llegan al poder gracias a haber subido en el escalafón militar por méritos sin ser necesariamente de procedencia noble. El primer emperador de esta nueva era es Maximino, hijo de campesinos y procedente de una zona de la actual Serbia.

Crisis del siglo III (235-284 dC)

Esta crisis marcará el inicio de la lenta pero inexorable decadencia del Imperio hacia su colapso final. Durante los 50 años que dura, Roma ve vestir la púrpura a 35 hombres distintos, la mayoría de ellos generales destacados que asumen el poder de la totalidad o de parte del Imperio, generalmente coronados por sus propias tropas. Pocos emperadores de esta época mueren por causas naturales, la mayoría fruto de conspiraciones y asesinatos, muchas veces de manos de su propia guardia pretoriana. Las invasiones bárbaras se intensifican en todos los frentes, haciendo muy difícil mantener el gobierno sobre todas las provincias y, a la vez, sostener la presión sobre unos limes cada vez más amenazados. Esta situación de caos propicia que el año 260 Póstumo proclame la independencia del Imperio Galo (Galia, Britania, e Hispania) sin que desde Roma se pueda hacer nada para remediarlo. Ante tal muestra de debilidad imperial en el 266 Zenobia se proclama Reina de Palmira haciéndose con el control de Siria y Egipto en Oriente. La manifiesta debilidad no pasa desapercibida para las tribus danubianas y sus incursiones bárbaras se hacen cada vez más osadas, hasta que una invasión conjunta de Hérulos, Godos y Peuquinos en el 267-268 logra penetrar en Dacia y Moesia llegando incluso hasta Tracia y Macedonia. Las sucesivas campañas defensivas logran estabilizar la sitaución pero al precio de perder prácticamente toda la Dacia siendo Aureliano quien decide finalmente retirar los habitantes que quedan y asentarlos en Moesia. Estas escisiones e invasiones del Imperio hacen pensar ya en un fin próximo de este pero un ambicioso Aureliano derrota a Zenobia en el 272 y a Tetrico I (el último emperador de la Galia) en el 274, restaurando la unidad del imperio, y siendo proclamado en Roma como restitutor, lo cual no le salvará de morir asesinado también por su guardia; algo que será lamentado posteriormente ante la incompetencia de algunos de sus nuevos sucesores. Aun así, son esta suerte de emperadores-soldado procedentes de la región de Iliria, denominados emperadores ilíricos, los que terminan por salvar al imperio de una destrucción que parecía inevitable, pero en el proceso también modifican la naturaleza del propio Imperio Romano y los historiadores marcan en esta remontada de la crisis el fin de la Antigüedad clásica y el principio de la Antigüedad tardía.

La tetrarquía (285-324 dC)

No es hasta Diocleciano cuando, por fin, se pone freno a la Anarquía que ya duraba más de medio siglo gracias a las profundas reformas que efectúa. Con él empieza el bajo imperio. Diocleciano trata de recuperar el culto a las divinidades paganas y, particularmente, el culto al emperador por lo cual vuelve a perseguir de nuevo a los cristianos como hicieran algunos de sus predecesores por negar estos la divinidad del emperador. El objetivo es sacralizar la figura del mandatario supremo evitando así su trivialización y que pudiera ser objeto de las más viles traiciones como había sido costumbre durante la tercera anarquía. También advierte que la capital imperial no puede seguir siendo Roma, ciudad donde las intrigas de palacio y las confabulaciones entre nobles, políticos y militares de toda clase y condición hacen peligrosa la vida del emperador. Así mismo, decide finalmente dividir, en el 286, los dominios de un imperio que se había hecho difícilmente gobernable y reestructurar su organización territorial y de gobierno imponiendo la tetrarquía. La partición resulta en el Imperio Romano de Oriente que pasa a dirigir él mismo con Nicomedia como capital y en el Imperio Romano de Occidente cediendo su control a su amigo Maximiano quien instala su capital en Mediolanum (actual Milán). El intento trataba de salvar a Oriente y evitar que la decadencia del imperio de occidente acabase arrastrando también a Oriente en su caída. Sin embargo, a la salida de ambos del poder regresó la inestabilidad.

Imperio cristiano (324-395 dC)

Constantino I el Grande volvió a unificar el imperio en el 324, venciendo a sus oponentes bajo la bandera de una nueva religión, el cristianismo, estableciendo la capital de todo el imperio en la renombrada Constantinopla, antigua Bizancio. Constantino no fue realmente un emperador cristiano aunque utilizó la religión para alzarse con el poder bautizándose tan solo cuando vio venir la muerte desde su lecho lo que permitió que finalmente el cristianismo se convirtiera por vez primera en religión de estado. A su muerte, el imperio se repartió entre sus tres hijos tal y como había dispuesto, la prefectura de la Galia para Constantino II, Italica para Constante y Oriente para Constancio II. Los dos primeros conspiraron entre sí alzándose finalmente Constante como dominador de todo Occidente momento en el cual Magnencio se aprovechó de la situación para usurpar el trono, derrotar y asesinar finalmente a Constante. Constancio marchó entonces sobre este derrotándole y alzándose nuevamente como emperador único de todo el Imperio Romano. Constancio era arriano a pesar de que tras el Concilio de Nicea dicha doctrina había sido desechada por la del Obispo Atanasio considerándose el arrianismo como una herejía. A pesar de lo cual mientras Constancio estuvo en el poder se mantuvo un equilibrio entre ambas corrientes que se rompió a la llegada de Juliano el apóstata en el 361 quien devolvió la libertad de culto y se hizo pagano renunciando al cristianismo y prohibiendo las persecuciones religiosas también entre los propios cristianos lo que no evitó que, poco a poco, los arrianos fueran marginados. Cuando Joviano accedió al trono este recuperó la religión cristiana como religión de estado pero ya con el atanasianismo como corriente mayoritaria. Valentiniano I volvió a partir el imperio en el 364 recuperándose nuevamente su unidad con Teodosio I, el último emperador conjunto, en 392. A su muerte en 395 la separación del imperio se hizo por fin irrevocable. Su hijo Honorio heredó la parte oeste y Arcadio la parte este del imperio. El último emperador de Roma, Rómulo Augústulo, fue depuesto en 476 por Odoacro, rey de los hérulos, pero el Imperio Romano de Oriente continuó hasta 1453, año en que los turco-otomanos tomaron Constantinopla.

Un imperio urbano

Más información en: Arquitectura romana | Vivienda romana | Edificación pública | Urbanismo romano Urbanismo romano Las ciudades romanas eran el centro de la cultura, la política y la economía de la época. Base del sistema judicial, administrativo y fiscal eran también muy importantes para el comercio y a su vez albergaban diferentes acontecimientos culturales. Es importante destacar que Roma fue, a diferencia de otros, un imperio fundamentalmente urbano. Las ciudades romanas estaban comunicadas por amplias calzadas que permitían el rápido desplazamiento de los ejércitos y las caravanas de mercaderes, así como los correos. Las ciudades nuevas se fundaban partiendo siempre de una estructura básica de red ortogonal con dos calles princiaples, el cardo y el decumano que se cruzaban en el centro económico y social de la ciudad, el foro alrededor del cual se erigían templos, monumentos y edificios públicos. También en él se disponían la mayoría de las tiendas y puestos comerciales convirtiéndo el foro en punto de paso obligado para todo aquel que visitase la ciudad. Así mismo un cuidado sistema de alcantarillado garantizaba una buena salubridad e higiene de la ciudad romana. Curiosamente, este riguroso ordenamiento urbanístico, ejemplo del orden romano, nunca se aplicó en la propia Roma, ciudad que surgió mucho antes que el imperio y que ya tenía una estructura un tanto desordenada. El advenimiento del auge del poder imperial motivó su rápido crecimiento con la llegada de multitud de nuevos inmigrantes a la ciudad en busca de fortuna. Roma nunca fue capaz de digerir bien su grandeza acentuándose más aun el caos y la desorganización. La capital construía hacia lo alto, el escaso espacio propició la especulación inmobiliaria y muchas veces se construyó mal y deprisa siendo frecuentes los derrumbes por bloques de pisos de mala calidad. Famosos eran también los atascos de carros en las intrincadas callejuelas romanas. Por lo demás toda ciudad romana trataba de gozar de las mismas comodidades que la capital y los emperadores gustosos favorecían la propagación del modo de vida romano sabedores de que era la mejor carta de romanización de las futuras generaciones acomodadas que jamás desearían volver al tiempo en que sus antepasados se rebelaban contra Roma. Por ello, allí donde fuera preciso se construían teatros, termas, anfiteatros y circos para el entretenimiento y el ocio de los ciudadanos. También muchas ciudades intelectuales gozaban de prestigiosas bibliotecas y centros de estudio, así fue en Atenas por ejemplo ciudad que siempre presumió de su presuntuosa condición de ser la cuna de la filosofía y el pensamiento racional. Para traer agua desde todos los rincones se construían acueductos si era preciso, el agua llegaba a veces con tal presión que era necesario construir abundantes fuentes por todas partes lo que aun aumentaba más el encanto de dichas ciudades que aun construidas en tierras secas recibían la llegada de las bien planificadas canalizaciones romanas. Las casas típicas eran las insulae (isla). Solían estar hechas de adobe normalmente de unos tres o cuatro pisos aunque en Roma o en otras ciudades de gran densidad se llegaban a construir verdaderos rascacielos cuya solidez muchas veces fue más que dudosa. La gente rica y de dinero, patricios de buena familia o ricos comerciantes plebeyos que habían hecho fortuna se alojaban en casa de una sola planta con patio interior (impluvium) recubierto de mosaicos llamadas domus. En honor a las victorias se construían columnas, arcos de triunfo, estatuas ecuestres y placas conmemorativas que solían hacer siempre referencia al emperador reinante y sus gloriosas victorias conseguidas en pos de la salvaguarda de la pax romana de la que gozaban inconscientes los ciudadanos de la urbe. Era un motivo que se recordaba constantemente para dar sentido a la recaudación imperial, sin dinero no hay ejército, sin ejército no hay seguridad y sin seguridad no hay ciudades ni comercio. Algo que quedaría patente a finales del bajo imperio. Con la llegada de la crisis del siglo tercero y, particularmente, ya en el tardío imperio cristiano la seguridad de la que disfrutaron durante tiempo las ciudades romanas había desaparecido. Y muchas de ellas, sobretodo las más fronterizas con los limes acechados por los pueblos germanos se vieron obligadas a amurallarse y recluirse en fortificaciones sacrificando calidad de vida por seguridad. Fue un paso hacia atrás que se materializaría con la desaparición del imperio de occidente, la ruralización, el fin de las actividades comerciales y el surgimiento de los castillos medievales.

Economía

castillo La economía del Imperio Romano era la propia de un imperio esclavista: los esclavos trabajaban obviamente de forma gratuita, lo cual producía una enorme riqueza. Las diferentes ciudades y provincias estaban conectadas por una red de comunicaciones, vías y puertos, que fomentaban el comercio notablemente. Aunque la vida se centraba en las ciudades, la mayoría de los habitantes vivían en el campo, donde cultivaban la tierra y cuidaban el ganado. Los cultivos más importantes eran el trigo, la viña y los olivos, también árboles frutales, hortalizas, legumbres y lino. Los romanos mejoraron las técnicas agrícolas introduciendo el arado romano, molinos más eficaces, como el grano, el prensado de aceite, técnicas de regadío y el uso de abono.

Sociedad

abono La sociedad romana se configura de dos clases sociales que tenían la ciudadanía romana: una aristocracia de propietarios (patricii, patricios) y una clase popular que luchaba por conseguir derechos (plebs, plebeyos). Como ya se ha dicho anteriormente, la economía estaba basada en el sistema de producción esclavista, donde la mayoría de los esclavos eran prisioneros de guerra. Existían mercados de esclavos donde se comerciaba con ellos como si fuesen simples mercancías. Así pues la sociedad romana estaba dividida en:
- Patricios: la clase dominante que poseía todos los privilegios tanto fiscales, como judiciales, políticos y también culturales (es decir, eran más cultos).
- Plebeyos: eran el pueblo que no gozaba de todos los derechos ni privilegios.
- Esclavos: no tenían derechos y eran posesión de sus amos. El esclavismo era toda una institución social en Roma. No fue un esclavismo de raza, como sí lo sería siglos después. En Roma cualquiera podía ser esclavo; la fuente de esclavos provenía sobretodo de pueblos conquistados, pero también de delincuentes u otra gente que fuera degradada a esa clase social por algún motivo. En realidad el esclavismo no era más que la clase social más baja. Y como toda clase, también era posible ascender a veces comprando la propia libertad, o simplemente por el deseo expreso del amo que se formalizaba con el acto de manumisión, un privilegio exclusivo de todo propetario que convertía al esclavo en liberto (ex-esclavo liberado).

Religión

liberto Los romanos adoraban un gran número de dioses. Los más venerados eran Júpiter, Minerva y Juno. En honor a ellos se construyeron templos y se ofrecieron sacrificios de animales. El emperador era adorado como un dios y en todo el Imperio se practicaba el culto imperial. También veneraban, en casa, a los dioses protectores del hogar y de la familia; en cada casa había un altar dedicado a esos dioses. Además, los romanos eran muy supersticiosos y, antes de tomar una decisión consultaban la voluntad de los dioses, expresada por medio de los oráculos.

Las fiestas religiosas

El calendario religioso romano reflejaba la hospitalidad de Roma ante los cultos y divinidades de los territorios conquistados. Originalmente eran pocas las festividades religiosas romanas. Algunas de las más antiguas sobrevivieron hasta el final del imperio pagano, preservando la memoria de la fertilidad y los ritos propiciatorios de un primitivo pueblo agrícola. A pesar de eso, se introdujeron nuevas fiestas que señalaron la asimilación de los nuevos dioses. Llegaron a incorporarse tantas fiestas que los días festivos eran más numerosos que los laborales. Las más importantes eran las fiestas lupercales, saturnales, equiria y de los juegos seculares. Para más información: Fiestas romanas. Tiempo después, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio, con el emperador Constantino, que toleró las 2 religiones, ya que cuenta la historia que antes de una gran batalla vio una cruz en el cielo, al día siguiente grabó en los escudos de todos sus soldados la cruz y obtuvo una gran victoria, si bien sólo se bautizó unos días antes de su muerte. Las festividades cristinas que hoy en día celebramos no son más que las festividades que ya se celebraban en tiempos romanos, sólo que cristianizadas para hacerlas compatibles con la nueva religión. Incluso se mantienen algunas completamente paganas como el carnaval. Ver: Religión en la Antigua Roma

Véase también


- Emperadores romanos
- Fiestas romanas Categoría: Roma Antigua Categoría:Países desaparecidos ja:ローマ帝国 ko:로마 제국 simple:Roman Empire

29 de septiembre

Acontecimientos


- 1932 - Paraguay y Bolivia: Victoria paraguaya más gloriosa en la Guerra del Chaco (1932 - 1935) que enfrentó a ambas naciones por el capitalismo estadounidense reinante.
- 1936 - España: Francisco Franco es nombrado por la Junta de Defensa Nacional, Jefe de Estado y "Generalísimo" de los ejércitos nacionales de la zona controlada por los militares sublevados en la Guerra Civil Española
- 1954 - Europa: Se funda el Centro Europeo para la Investigación Nuclear.
- 1964 - Argentina: La tira cómica Mafalda de Quino ve la luz en la revista Primera Plana.

Nacimientos


- 106 adC - Cneo Pompeyo Magno; político y general romano, único cónsul que no cumplió el cursus honorum. Asesinado el 28 de septiembre del año 48 adC en Egipto.
- 1511 - Miguel Servet, en Villanueva de Sijena, España; teólogo y científico español. Ejecutado en la hoguera el 27 de octubre de 1553 en Ginebra
- 1547 - Miguel de Cervantes Saavedra, en Alcalá de Henares, España; escritor español, creador del Quijote. Fallecido el 23 de abril de 1616 en Madrid.
- 1758 - Horatio Nelson, en Norfolk, Inglaterra; marino militar británico. Fallecido el 19 de octubre de 1805, durante la batalla de Trafalgar.
- 1844 - Miguel Juárez Celman, en Córdoba, Argentina; político argentino, presidente entre 1886 y 1890. Fallecido el 14 de abril de 1909 en Arrecife, Argentina.
- 1864 - Miguel de Unamuno; filósofo y escritor español.
- 1881 - Ludwig von Mises; economista austríaco.
- 1899 - Ladislao José Biro; inventor y periodista argentino de origen húngaro.
- 1901 - Enrico Fermi; físico estadounidense de origen italiano, premio Nobel de Física en 1938.
- 1902 - Miguel Alemán Valdés, en Sayula, Máxico; político mexicano, presidente de México entre 1946 y 1952. Fallecido el 14 de mayo de 1983 en Ciudad de México.
- 1912 - Michelangelo Antonioni; director de cine italiano.
- 1916 - Antonio Buero Vallejo; dramaturgo español.
- 1931 - Anita Ekberg; actriz.
- 1935 - Jerry Lee Lewis; cantante.
- 1936 - Silvio Berlusconi; primer ministro de Italia
- 1943 - Lech Walesa; primer presidente demócrático polaco.
- 1943 - Iván Zulueta; director de cine
- 1951 - Andrés Caicedo; escritor colombiano.
- 1951 - Manuel Pizarro; presidente de ENDESA
- 1956 - Sebastian Coe; atleta británico
- 1965 - Boris Izaguirre; escritor, guionista y presentador venezolano
- 1975 - Albert Celades; futbolista
- 1976 - Andrey Shevchenko, futbolista ucraniano.
- 1985 - Dani Pedrosa; campeón del mundo de motociclismo

Fallecimientos


- 1530 - Andrea del Sarto; pintor italiano.
- 1833 - Fernando VII de España.
- 1902 - Emile Zola; escritor francés.
- 1908 - Joaquim Maria Machado de Assis; escritor brasileño.
- 1925 - Léon Bourgeois; político francés, premio Nobel de la Paz en 1920.
- 1987 - Henry Ford II.
- 2003 - Elia Kazan; director de cine.

Fiestas


- Día Mundial de las Personas Sordas
- Día de los Arcángeles, fiesta católica
- Argentina - Día del Inventor en conmemoración del nacimiento de Ladislao José Biro
- España, Hontoria de la Cantera - fiesta patronal. Santoral católico: Arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael ---- enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre 28 de septiembre - 30 de septiembre - 29 de agosto - 29 de octubre - más calendario de aniversarios Categoría:Septiembre ja:9月29日 ko:9월 29일 simple:September 29 th:29 กันยายน

106 adC

__NOTOC__ Siglo: Tabla anual siglo II adC (siglo III adC - siglo II adC - siglo I adC) Década: Años 60 adC - Años 70 adC - Años 80 adC - Años 90 adC - Años 100 adC - Años 110 adC - Años 120 adC - Años 130 adC - Años 140 adC - Años 150 adC Años: 111 adC - 110 adC - 109 adC - 108 adC - 107 adC - 106 adC - 105 adC - 104 adC - 103 adC - 102 adC - 101 adC ----

Acontecimientos:

Fallecimientos:

Nacimientos:


- 3 de enero: Marco Tulio Cicerón, escritor, político y orador romano.
- 29 de septiembre, Cneo Pompeyo Magno político y general romano ---- Si realiza alguna aportación en este sentido, le rogamos que consulte previamente la sección de plantillas de cronología, para así lograr una coherencia entre todos los autores. Categoría: Siglo II adC

28 de septiembre

El 28 de septiembre es el 271º día del año del Calendario Gregoriano y número 272 en los años bisiestos. Quedan 94 días para finalizar el año. __TOC__

Acontecimientos


- 1821 - Se firma el Acta de Independencia del Imperio Mexicano
- 1939 - Pacto germano-soviético de zonas de influencia.

Nacimientos


- 1573 - Michelangelo Merisi da Caravaggio; pintor italiano.
- 1823 - Alexandre Cabanel; pintor francés.
- 1852 - Henri Moissan; químico francés, premio Nobel de Química en 1906.
- 1918 - Ángel Labruna; futbolista argentino.
- 1924 - Marcello Mastroianni; actor italiano.
- 1934 - Brigitte Bardot; actriz francesa.
- 1967
  - Mika Häkkinen; automovilista.
  - Mira Sorvino; actriz estadounidense.
- 1987 - Hilary Duff; actriz y cantante.

Fallecimientos


- 48 adC - Cneo Pompeyo Magno; político y general romano.
- 1104 - Pedro I; rey aragonés.
- 1891 - Herman Melville; novelista estadounidense.
- 1895 - Louis Pasteur; químico francés, iniciador de la microbiología.
- 1927 - Willem Einthoven; médico holandés, premio Nobel de Medicina en 1924.
- 1964 - Harpo Marx; comediante estadounidense.
- 1970
  - Gamal Abdel Nasser; presidente egipcio.
  - John Dos Passos; escritor estadounidense
- 1978 - Albino Luciani (Papa Juan Pablo I 1978), 34 días después de su llegada al Vaticano. Nació en Belluno en 1912.
- 1981 - Rómulo Betancourt; político y periodista venezolano.
- 1991 - Miles Davis; músico de jazz estadounidense.
- 2000 - Pierre Trudeau; primer ministro canadiense.
- 2003 - George Odlum; actor y político santaluciano.

Fiestas

Santoral: San Wenceslao - San Simón - San Judas ---- enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre 27 de septiembre - 29 de septiembre - 28 de agosto - 28 de octubre - más calendario de aniversarios Categoría: Septiembre ja:9月28日 ko:9월 28일 simple:September 28 th:28 กันยายน

48 adC

__NOTOC__ Siglo: Tabla anual siglo I adC (siglo II adC - siglo I adC - siglo I) Década: Años 0 adC - Años 10 adC - Años 20 adC - Años 30 adC - Años 40 adC - Años 50 adC - Años 60 adC - Años 70 adC - Años 80 adC - Años 90 adC Años: 53 adC - 52 adC - 51 adC - 50 adC - 49 adC - 48 adC - 47 adC - 46 adC - 45 adC - 44 adC - 43 adC ----

Acontecimientos:


- Guerras civiles en la república romana (Entre el 48 adC y el 44 adC).

Fallecimientos:


- 28 de septiembre - Cneo Pompeyo Magno, (en Pelusio,Egipto). Político y general romano.

Nacimientos:

---- Si realiza alguna aportación en este sentido, le rogamos que consulte previamente la sección de plantillas de cronología, para así lograr una coherencia entre todos los autores. Categoría: Siglo I adC ko:기원전 48년

Julio César

Cayo Julio César (Gaius Iulius Caesar) (13 de julio de 100 adC - 15 de marzo de 44 adC) fue un líder político y militar de la Antigua Roma que conquistó la Gallia Comata o trasalpanina extendiendo el Imperio Romano hasta el Océano Atlántico e introdujo la influencia romana en la moderna Francia, un logro cuyas consecuencias directas son visibles en la actualidad. Julio César se casó tres veces a lo largo de su vida. Sus esposas fueron Cornelia Cinilla, Pompeya Sila y Calpurnia Pisonis. Procedente una de las más antiguas familias del patriciado romano, los Julios, fue educado esmeradamente con maestros griegos. A los 12 años fue nombrado Flamen Dialis (sacerdote de Júpiter) por su tio Cayo Mario y obligado a casarse con Cornelia Cinilla. Quedó huérfano de padre a los 14 años y fue perseguido y proscrito por Lucio Cornelio Sila al negarse a divorciarse de su esposa. Pasó una juventud disipada, en la que empezó muy pronto a acercarse al partido político «popular», al cual le unía su relación familiar con Cayo Mario (tío político de Cesar al casarse con su tia Julia Maior. En su juventud fue secuestrado por piratas en un viaje como privatus por las islas griegas. Fue liberado tras pagar un alto rescate, vengándose más tarde al crucificar a todos los piratas del campamento donde había sido secuestrado y haciendo esclavos a los niños y mujeres. Ganó la corona cívica con 20 años. Se ganó el apoyo de la plebe subvencionando fiestas y obras públicas. Y fue acrecentando su prestigio en los diferentes cargos que ocupó: cuestor (69), edil (65), pontífice máximo (63), pretor (62) y propretor de la Hispania Ulterior (61-60). De regreso a Roma, consiguió un gran éxito político al reconciliar a los dos líderes rivales, Craso y Pompeyo, a los que unió consigo mismo mediante un acuerdo privado para repartirse el poder formando un triunvirato y así oponerse a los optimates que dominaban el Senado (60). Al año siguiente, César fue elegido cónsul (59); y las medidas que adoptó vinieron a acrecentar su popularidad: repartió lotes de tierra entre veteranos y parados, aumentó los controles sobre los gobernadores provinciales y dio publicidad a las discusiones del Senado. Pero la ambición política de César iba más allá y, buscando la base para obtener un poder personal absoluto, se hizo conceder por cinco años, prorrogados luego -del 58 al 51- el control de varias provincias (Galia Cisalpina, Galia Narbonense e Iliria). El triunvirato fue fortalecido por el Convenio de Luca (56), que aseguraba ventajas para cada uno de sus componentes; pero respondía a un equilibrio inestable, que habría de evolucionar hacia la concentración del poder en una sola mano. Craso murió durante una expedición contra los partos (53). La rivalidad entre César y Pompeyo no encontró freno una vez muerta Julia, la hija de aquél casada con éste (54). Entretanto, César se había lanzado a la conquista del resto de las Galias, que no sólo completó, sino que aseguró lanzando dos expediciones a Britania y otras dos a Germania, cruzando el Rin. Con ello llegó a dominar un vasto territorio, que aportaba a Roma una obra comparable a la de Pompeyo en Oriente, defensa de la República como última esperanza de salvaguardar el orden oligárquico tradicional. Tras cruzar el río Rubicón -que marcaba el límite de su jurisdicción-, César inició una guerra civil de tres años (49-46) en la que resultó victorioso: conquistó primero Roma e Italia; luego invadió Hispania; y finalmente se dirigió a Oriente, en donde se había refugiado Pompeyo. Derrotó a Cneo Pompeyo Magno cerca de las costas griegas en la batalla de Farsalia. Persiguiendo a éste, llegó a Egipto, donde aprovechó para intervenir en una disputa sucesoria de la familia faraónica, tomando partido en favor de Cleopatra VIIGuerra Alejandrina», 48-47 a.C),con quien tuvo un hijo, Cesarion Ptolomeo XV, último faraón de la dinastía Ptolemaica. Asesinado Pompeyo en Egipto, César prosiguió la lucha contra sus partidarios. Primero hubo de vencer al rey del Ponto, Farnaces, en la batalla de Zela (47), que definió con su famosa sentencia veni, vidi, vici («llegué, vi y vencí»); luego derrotó a los últimos pompeyanos que resistían en África (batalla de Tapso, 46) y a los propios hijos de Pompeyo en Hispania (batalla de Munda, cerca de Córdoba, 45). Vencedor en tan larga guerra civil, César acalló a los descontentos repartiendo dádivas y recompensas durante las celebraciones que organizó en Roma por la victoria. Una vez dueño de la situación, César acumuló cargos y honores que fortalecieran su poder personal: cónsul por diez años, prefecto de las costumbres, jefe supremo del ejército, pontífice máximo (sumo sacerdote), dictador perpetuo, si bien rechazó la diadema real que le ofreció Marco Antonio. El Senado fue reducido a un mero consejo del príncipe. Estableció así una dictadura militar disimulada por la apariencia de acumulación de magistraturas civiles. Murió asesinado en una conjura dirigida por Casio Longino y Bruto, que le impidió completar sus reformas; no obstante, dejó terminadas algunas, como el cambio del calendario (que se mantuvo hasta el siglo XVI), una nueva ley municipal que concedía mayor autonomía a las ciudades o el reasentamiento como agricultores de las masas italianas proletarizadas; todo apuntaba a transformar Roma, de la ciudad-estado que había sido, en cabeza de un imperio que abarcara la práctica totalidad del mundo conocido, al tiempo que se transformaba su vieja constitución oligárquica por una monarquía autoritaria de tintes populistas; dicha obra sería completada por su sobrino-nieto y sucesor, Octavio Augusto.

Enlaces externos


- [http://www.webhistoria.com.ar/zmagazine+article.articleid+15.htm Biografía por Suetonio] César, Julio César, Julio César, Julio César, Julio ja:ガイウス・ユリウス・カエサル ko:율리우스 카이사르 simple:Julius Caesar

71 adC

__NOTOC__ Siglo: Tabla anual siglo I adC (siglo II adC - siglo I adC - siglo I) Década: Años 30 adC - Años 40 adC - Años 50 adC - Años 60 adC - Años 70 adC - Años 80 adC - Años 90 adC - Años 100 adC - Años 110 adC - Años 120 adC Años: 76 adC - 75 adC - 74 adC - 73 adC - 72 adC - 71 adC - 70 adC - 69 adC - 68 adC - 67 adC - 66 adC ----

Acontecimientos:

Fallecimientos:

Nacimientos:

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Cursus honorum

EL Cursus honorum fue una institución de la República Romana (aunque nominalmente siguió existiendo durante el imperio), que servía para escalar puestos en la jerarquía y funcionariado romano. Constaba de cinco fases:
- Cuestura: Tesorero, encargado de las finanzas y de pagar a los ejercitos.
- Tribunado: Estar al mando de un ejercito o tribuno de la plebe.
- Edilidad: Administración municipal (alcalde).
- Pretura: Administración de justicia, ejercen de consules en su ausencia.
- Consulado: Jefes del estado (había dos consules), en cargados de política exterior y de comandar los ejercitos en batalla. El noble romano que quisiera destacar, debía empezar por el rango más bajo y cubrir todos los peldaños hasta llegar a cónsul. Todo esto cambio mucho a lo largo de los años (reforma importante llevada a cabo por los Gracos), en el imperio, pasó a ser una carrera funcionarial, ya que el poder político y militar estaba solamente en manos del emperador. Categoría:Gobierno de Roma Antigua ja:古代ローマの公職一覧

79 adC

__NOTOC__ Siglo: Tabla anual siglo I adC (siglo II adC - siglo I adC - siglo I) Década: Años 30 adC - Años 40 adC - Años 50 adC - Años 60 adC - Años 70 adC - Años 80 adC - Años 90 adC - Años 100 adC - Años 110 adC - Años 120 adC Años: 84 adC - 83 adC - 82 adC - 81 adC - 80 adC - 79 adC - 78 adC - 77 adC - 76 adC - 75 adC - 74 adC ----

Acontecimientos:

Fallecimientos:

Nacimientos:

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Sertorio

Quinto Sertorio, (Nursia, 122 adC - Osca, 72 adC) general romano, posteriormente mitificado como héroe nacional hispano. Sertorio había nacido en Nursia (Sabinia) hacia el 122 adC, en el seno de una familia modesta. Destacó en varias batallas contra los cimbrios (105 adC y 104 adC) y fue nombrado Tribuno de la Legión, con cuyo cargo pasó a Hispania el 97 adC. Regresó a Italia en el 90 adC, donde ocupó la cuestura y participó al lado de Mario y de Cinna en las luchas civiles, mandando uno de los ejércitos, con el que tomó el control de Roma el 87 adC. El 83 adC, Cinna le confió el gobierno de la provincia Citerior. Después de que Sila se apoderara de Roma, nombró a Valerio Flacco como gobernador de la provincia de Hispania Citerior. Pero Sertorio no reconocía la autoridad del Dictador. El año 82 a.C. Valerio Flacco y Cayo Annio intentaron desalojar a Sertorio de su gobierno. El ejército adicto a Sila marchó hacia los Pirineos, cuyos pasos orientales estaban fortificados por orden de Sertorio, que había confiado la custodia de los mismos a su lugarteniente Salinator. Habiendo sido asesinado Salinator, los partidarios de Sila pudieron entrar en la provincia, y Sertorio hubo de huir a Cartago Nova, y después a Maurítania (81 adC), donde existía una fuerte facción adicta a los populares de Roma. En Gades unos piratas de Cilicia le hablaron de las islas Afortunadas (Canarias) y a punto estuvo de dirigirse hacia ellas, pero finalmente se volvió hacia Tánger, en poder de un vasallo del rey de Mauritania Bogud Ben Bocco, haciéndose dueño de la región. El año 80 adC aprovechó una rebelión en Lusitania. Con el apoyo de los soldados romanos que le habían permanecido leales y de nativos mauritanos, desembarcó en la provincia Ulterior. Allí, Sertorio concertó una alianza con los rebeldes lusitanos, que le designaron como jefe. Vencido el pretor provincial, Lucio Fufidio, Sertorio se hizo dueño de gran parte de la Ulterior. Un subordinado de Sertorio, llamado Lucio Hirtuleyo, que actuaba como Cuestor de aquél, derrotó al gobernador de la Citerior, Marco Domicio Calvino (79 adC), quien murió en la lucha, dejando la Citerior en manos de Sertorio. Las tropas de auxilio al mando de Lucio Manlio, procedentes de la Galia Transalpina, fueron rechazadas por los Sertorianos cerca de Ilerda (78 adC). El cónsul Quinto Cecilio Metelo fue enviado a Hispania (79 adC) con la misma fortuna. Sertorio se condujo como un hábil político: instituyó un Senado y conservó las formas de gobierno romanas, titulándose únicamente procónsul. Mediante una eficaz política de alianzas, de tolerancia y de justicia, y con un trato suave para los gobernados (rebajando los impuestos entre otros hechos), se ganó la adhesión de los pueblos de las Hispanias; su caballerosidad contribuyó a acrecentar el apoyo popular y la adhesión de los provinciales sobre todo de la Citerior, que dominaba por completo, junto a buena parte de la Ulterior. En Osca (Huesca), fundó una Academia para los hijos de hispanos notables. La base principal de Sertorio era la región del Alto Ebro: Calagurris, actual Calahorra, ciudad que aún no era vascona, poblada por celtíberos; Osca, actual Huesca, sede de una Academia; e Ilerda, actual Lérida, en territorio de los iberos ilergetes. También tenía un fuerte apoyo en toda la zona costera alrededor de la capital provincial Tarraco, actual Tarragona. Sertorio debió reconciliarse con los celtiberos, que le prestaron su apoyo. Esta adhesión despertaría los recelos de los vascones, que rivalizaban con los celtiberos por la posesión del Valle del Ebro, y que anteriormente habían disfrutado del favor romano. Aliados los celtiberos a Sertorio, probablemente los vascones apoyarían a sus rivales. En relación a noticias sobre la guerra de Sertorio, en la campaña del 76 a.C., Tito Livio indica que Sertorio siguió con sus tropas el curso del Río Ebro, aguas arriba, pasando por Bursao (Borja), Cascantum (la actual Cascante, al Sur de Tudela) y Graccuris (probablemente Alfaro, en la Rioja) hasta Calagurris (Calahorra), y al día siguiente de este trayecto, a través del territorio de los vascones, paso a las tierras de los Berones. Parece desprenderse de este texto que los vascones habían conseguido establecer una cuña o cabeza de puente al Sur del Ebro, mas allá de Calahorra, quizás siguiendo el curso del río Cidacos, penetrando al Sur hasta un punto indeterminado en que empezaba el territorio de los berones. En este momento Sertorio pudo cruzar el territorio vascón sin dificultades. Probablemente la hostilidad era larvada. Los vascones esperarían la llegada de fuerzas adictas a los Optímates para desencadenar su oposición. Por otra parte Sertorio estaba en el apogeo de su poder y po-ca oposición podían ofrecer los vascones de la zona más allá del Ebro, que probablemente so-lo representaban a una parte de los vascones, y que si habían conseguido establecer una cuña al otro lado del Ebro habría sido bien con la anuencia de Roma o bien a costa de luchas que de seguir podían debilitarlos. Quizás los celtíberos esperaban con su alianza a Sertorio, des-embarazarse de la presión de los vascones. Sila envió a la Citerior a Cneo Pompeyo , quien con un ejercito de cuarenta mil hombres, cruzó los Pirineos, por su parte oriental, y penetró en la provincia (76 a.C.). Durante unos meses se combatió con desigual fortuna, pero sin que la lucha tuviera carácter decisorio (76 a 75 a.C.). Sin duda durante estos meses los vascones, o una parte de ellos, concertaron la alianza con los Pompeyanos.

Fundación de Pompelo (Pamplona)

Sabemos que avanzado el año 75 adC Pompeyo, escaso de víveres, se retiró a territorio vascón, donde aquel invierno fundó la ciudad de Pamplona, quizás sobre una aldea ya exis-tente, que Antonio Tovar sospecha que se llamaba Olcairun (del celta Olca y el vasco irun). Allí acuarteló a sus hombres y creó almacenes para el trigo que le llegaba de Aquitania. No hay constancia de hostilidad de los vascones, lo que induce a pensar en una alianza mas o menos general de los Vascones con los Romanos, dirigida esencialmente contra el enemigo común: los celtiberos. Fue seguramente esta alianza la que permitió a los vascones dilatar su territorio a costa de los celtiberos, que probablemente ocupaban territorios al Norte del Ebro hasta un punto indeterminado, pero que quizás por algunas zonas alcanzaba hasta las montañas que marcaban claramente un territorio favorable a los vascones. Así pues Pompeyo decidió crear una ciudad a la cual dio su nombre: Pompelo. No fue más que una pequeña civitas edificada por legionarios, donde son asentados los vascones de la antigua aldea, algunos vascones de los alrededores, familiares de legionarios (algunos legionarios se creaban familias en las tierras por las que pasaban), algunos jefes vascones adictos, con sus seguidores principales y los familiares de todos ellos, así como algunos mercaderes y algún legionario incapacitado. Desde esta fundación se estableció un vínculo clientelar entre el jefe romano y la nueva civitas. No cabe duda de que Pompeyo ordenaría la construcción de un puente de madera sobre el río Arga, para mantener las comunicaciones con el Sur de Aquitania, que en esta época no perte-necía a Roma. Las chozas de Olcairun debían tener un emplazamiento cercano. Tal vez la empalizada de la aldea vascona sirvió para la nueva ciudad, o simplemente se construyó una muralla nueva, de madera, y los vascones de la zona fueron trasladados al interior. Pompeyo establecería la forma clásica de las ciudades romanas, con el Foro en el centro, y dos calles en cruz. Como puede apreciarse en un plano de Pamplona, el río Arga da una vuelta bastante cerrada en forma de U invertida. Cerrada la U por la muralla de madera el resto de la ciudad quedaba protegida por el río. Dentro de la U, en casi toda la zona cercana al río, existirían entonces zonas boscosas o de arbustos, que aseguraban la subsistencia de los reba-ños, el suministro de madera y de algunos frutos. La parte más cercana al cierre de la U, des-pejada, contendría las edificaciones, con el Foro en el centro y una calle desde este hasta la muralla, donde seguramente una puerta se abría en dirección a la zona del Valle del Ebro. Al otro extremo de la calle (desde el Foro al río) se situaba el Puente que permitía las comunicaciones con Aquitania. En perpendicular a esta calle se situaba otra, que desde el Foro hacia un lado llegaba a la zona de bosques y arbustos, y hacia el otro lado llegaba hasta la muralla, aunque seguramente sin puerta para cruzarla. Los cultivos se ubicarían en el exterior de la ciudad y en la zona cercana al río. Podría existor una relación clientelar previa de Pompeyo con algún jefe vascón ya que sabemos que nueve personas de la ciudad vascona de Segia recibieron la ciudadanía romana de Pompeyo Strabo, padre de Pompeyo Magno, el año 90 adC, en recompensa por su ayuda en la toma de Ausculum (en el Piceno) durante la guerra de Italia, llamada también guerra Mársica. Después de fundar la ciudad, y para favorecer la agricultura, base de los tributos de Roma, se repartirían las tierras de los alrededores. Seguramente algunos de los mercaderes que acompañaban al ejercito, decidió establecerse en la zona y recibiría también tierras. Además se podían comprar tierras a bajo precio, porque los vascones, nominales poseedores, de hecho no daban valor a su tenencia. Durante el invierno del 75 adC al 74 adC el ejercito pompeyano trabajó en la ciudad, Se constru-yeron algunos edificios, el puente y la empalizada o muralla, y se delimitaron los terrenos. Probablemente algunos soldados se aparejaron con mujeres vasconas y adquirieron también tierras, a las que podrían regresar una vez licenciados, para establecerse definitivamente; fruto de estos emparejamiento serían diversos hijos. La situación de Pamplona debió reproducirse en menor escala en Curnonium, Ergavia, Bituris, Cara, Andelos o Andelo, Tarraga y quizás algún otro punto, donde debieron establecerse pequeños destacamentos de vigilancia. El establecimiento de algunos mercaderes y de soldados emparejados con mujeres vasconas, creo la base de una ciudad; pronto formaron parte de ella los vascones que ganaban algún dinero al servicio de los romanos (abastecimientos, trabajos manuales, prostitutas...) que adquirieron tierras, imitando lo que hacían los romanos y veían en otras partes. Hasta entonces los vascones ya eran propietarios de tierras pero como la agricultura estaba muy poco desarrollada salvo en el Valle del Ebro (donde existían muchos pequeños propieta-rios) en las zonas del centro y sur de Navarra debía darse un tipo de propiedad comunal para los pastos, con pequeñas parcelas cercanas a las aldeas para los cultivos de subsistencia. Fueron precisamente los romanos (o súbditos de Roma de origen no romano) establecidos en la zona, y los vascones enriquecidos que adquirieron tierras, la base de los propietarios del futuro. Seguramente algunos mercaderes pudieron adquirir propiedades extensas (de más de cien Hectáreas) pero la mayoría de los legionarios y de los vascones enriquecidos disponían de propiedades menores (menos de cincuenta hectáreas). Los campesinos de la zona, a los que se repartió tierra para cultivarla, disponían de parcelas relativamente pequeñas (de unas cinco hectáreas), pero algunos de ellos (los jefes familiares) conservaron la propiedad de las extensas zonas de pastos para dedicarlas a la ganadería, que fueron perdiendo su carácter comunal. Estos asentamientos constituyeron la base de la romanización. Los asentamientos se exten-dieron progresivamente y fueron más numerosos que los primeros, sobre todo por ser lugar de paso hacia Aquitania. El sistema de vida foráneo se impuso con rapidez. En las ciudades del Sur, con mayor predominio agrícola, los propietarios locales (la mayoría eran pequeños propietarios, pero algunos notables o negociantes consiguieron la propiedad de dominios mayores) y los propietarios llegados de Italia o de otros puntos sometidos a Roma, formaron una sociedad completamente romanizada que extendió su influencia al grueso de la población. En cambio en las ciudades más al Norte la romanización penetró muy lentamente y no afectó a los aldeanos (los pequeños núcleos dependientes de una aldea principal o ciudad) dedicados mayoritariamente a la ganadería. Solo las aldeas ubicadas en las cercanías de los caminos que llevaban a los pasos pirenaicos sufrieron la influencia continuada romana y acce-dieron a su cultura. Ninguna ciudad vascona de la época era mucho más que una aldea. Una aldea principal se componía de unas decenas de familias en las cuales los hombres se dedicaban al pastoreo (y en el Sur mayoritariamente a la agricultura) y las mujeres cultivaban los campos alrededor de la aldea y cuidaban animales como patos, gallinas y cerdos. Los niños empezaban muy jóvenes a trabajar con sus padres. El trabajo se extendía a todos los días quizás con la excepción de las grandes ceremonias religiosas asociadas a ritos propiciatorios, de fertilidad o de muerte.

Muerte de Sertorio

El 74 a.C., las fuerzas de Pompeyo marcharon hacia el Valle del Ebro, y vencieron a Sertorio ante Calagurris. No cabe duda de que al lado de Pompeyo combatían como auxiliares algunos vascones, mientras los celtíberos lo hacían por Sertorio. Calagurris no abrió sus puertas a Pompeyo. La lucha prosiguió con alternativas el 73 adC, y en el 72 adC Quinto Sertorio fue asesinado en Osca por sus oficiales: Perpenna, Marco Antonio y otros. Perpenna asumió el gobierno de la Citerior como sucesor de Sertorio, pero poco después fue derrotado en combate, cayó prisionero y fue ejecutado poco después. En este momento diversas ciudades se sometieron a Pompeyo, entre ellas Osca. También se sometieron los vascones leales a Sertorio. Sólo tres ciudades se resistieron: Uxama (Osma), Clunia y Calagurris; pero las tres fueron tomadas por los legionarios romanos. La mayoría de los Sertorianos huyeron a Mauritania o se unieron a los piratas. Categoría:Roma Antigua Categoría:Hispania Romana

71 adC

__NOTOC__ Siglo: Tabla anual siglo I adC (siglo II adC - siglo I adC - siglo I) Década: Años 30 adC - Años 40 adC - Años 50 adC - Años 60 adC - Años 70 adC - Años 80 adC - Años 90 adC - Años 100 adC - Años 110 adC - Años 120 adC Años: 76 adC - 75 adC - 74 adC - 73 adC - 72 adC - 71 adC - 70 adC - 69 adC - 68 adC - 67 adC - 66 adC ----

Acontecimientos:

Fallecimientos:

Nacimientos:

---- Si realiza alguna aportación en este sentido, le rogamos que consulte previamente la sección de plantillas de cronología, para así lograr una coherencia entre todos los autores. Categoría: Siglo I adC

Espartaco

Espartaco (Tracia, ? - Lucania, 71 adC), fue un esclavo del imperio romano quién dirigió un ejército que llegó a tener más de 70.000 hombres en lo que ahora es la península de Italia entre los años 73 y 71 adC. Espartaco y su ejército lograron desafiar al poderoso imperi